Las particulares 12 campanadas de Cuidar Mi Bebe.

Este año volveré a aprovechar las campanadas de las 12 para agradecer todo lo bueno que me ha pasado durante este 2016.

Desde Cuidar Mi Bebe estas son mis particulares 12 campanadas :

¡¡Doongg, doongg!! No, aún no, estos son los cuartos. Id preparando las uvas.

Mientras aprovecharé para agradecer muy sinceramente el seguimiento que habéis hecho del blog a lo largo del año que, a pesar de mi frenético ritmo de trabajo, me ha motivado a seguir escribiendo.

Agradezco todos vuestros “me gusta”, todos vuestros “me encanta” en los post. Agradezco todos vuestros “comentarios” y vuestras “valoraciones” tanto en el perfil de facebook como en doctoralia. Pero agradezco igualmente todos vuestros comentarios y valoraciones negativas. No se puede gustar a todo el mundo y , además, eso me motiva a intentar hacer las cosas cada vez un poco mejor.

Agradezco, también, la gran acogida que ha tenido la consulta on-line con cientos de dudas resuelta a través de esta vía. Y, al parecer por vuestros comentarios y valoraciones, con gran satisfacción por quienes la han utilizado.

Agradezco, igualmente, a todas las familias que pasaron este año por mi consulta, por confiarme su tesoro más preciado: la salud de sus hijos. He intentado estar a la altura, a pesar de que ya sabéis que los retrasos son muy difíciles de manejar.

Uff, que me enrollo, y empiezan las campanadas….

  • ¡¡Doongg, una!!Por mis hijos, José, María y Victoria. Ellos me mantienen conectado íntimamente a la pediatría y me aportan una visión mucho más “real” de la crianza de los niños. No sólo como pediatra sino también como padre.
  • ¡¡Doongg, dos!!Por mi mujer, Paqui. Por la paciencia infinita que tiene conmigo, por todo el tiempo que le robo con mi trabajo (ella dice que con esto del blog yo tengo lotro hijo). Por la visión de madre que me aporta de la crianza de los niños y que me hace entenderos mucho mejor.
  • ¡¡Doongg, tres!!Por mis cuñad@s y sobrin@s (tit@s y prim@s), que también me muestran otra manera de ver y sentir la crianza de los niños.
  • ¡¡Doongg, cuatro!!Por mis padres, Diego y María, porque además de la infinita ayuda que nos aportan familiarmente, me aportan la visión de “abuelos”, necesaria también en mi intento de visión global de los niños.
  • ¡¡Doongg, cinco!!Por mis compañeros médicos, tanto del Hospital Virgen del Rocío como del Hospital NISA, porque su compañerismo me mantiene actualizado de una forma más amena y porque hacen que el trabajo en equipo sea lo más valioso.
  • ¡¡Doongg, seis!!Por el resto de mis compañeros de trabajo (enfermer@s, auxiliares, celador@s, limpiador@s, cociner@s, mecánicos,…), porque su trabajo es IMPRESCINDIBLE para que la rueda sanitaria pueda rodar sin detenerse.
  • ¡¡Doongg, siete!!Por vuestros niñ@smis pacientes, por cada una de esas sonrisas inocentes y sanas cada vez que les doy una “pegatina de valientes” o, últimamente, los caramelos. La mayoría, con los caramelos, ya no se acuerdan ni de las pegatinas (jaja…)
  • ¡¡Doongg, ocho!!Por vosotros, cada uno con vuestras circunstancias. Por esa entrega en la crianza de vuestros hijos. Nadie dijo que fuese fácil, PERO MERECE MUCHO LA PENA.
  • ¡¡Doongg, nueve!!Por todos los abuelos, titos, amigos, cuidadores… que acompañaron a los niños a la consulta cuando los padres no pudieron, porque ellos también son IMPRESCINDIBLES.
  • ¡¡Doongg, diez!!Por todos los buenos momentos que nos ha dejado este 2016. Estoy seguro que si os paráis un momento analizarlo superan, con creces, los pequeños baches que tenemos que superar a veces.
  • ¡¡Doongg, once!!Por todas las personas que tengan que atravesar alguna dificultad en el próximo año. Para que sean capaces de sacar siempre alguna enseñanza de esa experiencia
  • ¡¡Doongg, doce!! Por un 2017 cargado de ilusión, esperanza y buenos momentos.

 

¡¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!! , ¡¡¡¡FELIZ 2017!!!!

Os deseo muchos «momentos de calidad».

Un tópico. Llega final de año y toca hacer balance.

En estas fechas es típico pensar cómo ha cambiado la vida en el año que termina (que si me he comprado una casa, que si me he casado, que si…) y hacer propósitos para el nuevo año (apuntarse por enésima vez a inglés, hacer más deporte,…).

Pero pienso que los años se cuentan no por las cosas que hemos conseguido o perdido sino por los “momentos de calidad” vividos.

Yo llamo “momentos de calidad” a esos momentos que marcan tu vida para siempre.

El paradigma de esos momentos es el nacimiento, especialmente la de un hijo, y la muerte, especialmente la de los padres. Pero también puede ser “momentos de calidad” los vividos con o para otras personas cercanas (sobrinos, nietos, tíos, abuelos,…)

Tuve este año la suerte, como ya os conté en este post, cómo que volví a quemar con el nacimiento de Victoria, mi hija pequeña. Fue un “momento de gran calidad”.

Como también he compartido con vosotros he vivido este año la muerte de familiares, padres de amigos, abuelos de amigos, maestros que me marcaron,… Estos también han sido “momentos gran calidad”. Aclararé en este punto que lo que da calidad al momento no es que sea un momento feliz, que por supuesto esos últimos no lo han sido, sino que sea un momento que sea emocionalmente muy intenso, de los que te marcan para siempre. Esos momentos son en los que uno se da cuenta de que la patata del pecho (el corazón) no sólo sirve para latir y bombear la sangre sino para SENTIR. Sí, SENTIR con mayúsculas.

Esta capacidad de sentir es la que hace que la vida merezca mucho la pena. Incluso los momentos de duelo, con el alivio que supone el paso del tiempo, son momentos de mucho AMOR. Son momentos donde nos hacemos consciente del amor, cariño, admiración, respeto,… que tenemos hacia esa persona

Pero hay muchos momentos cotidianos que también son “momentos de calidad” que no debemos perdernos.

Son momentos muy necesarios en las relaciones: esos desayunos en familia para empezar el día con energía, esos cuentos leídos en la cama por las noches, esos besos de buenas noches, ese olor de nuestros hijos (recordaréis que ya hablé de esto en este post), esos pequeños-grandes logros cotidianos de nuestros hijos (“papá, ya sé leer en minúscula”), esos pequeños detalles que nos traen del colegio y que con tanta ilusión nos regalan,…

Os deseo para el próximo año muchos “momentos de calidad”.

Y tú, ¿has vivido muchos «momentos de calidad» este año?

¿Te apetece compartirlos?

¡¡Feliz Nochebuena!! Especialmente si en tu casa hay una «silla vacía».

Papá, ¿este año tampoco cenarás con nosotros en Nochebuena?”, me decía esta mañana mi hijo al despedirme de él para venir a la guardia. A pesar de que ya se lo había avisado durante estos días se agarraba a su última oportunidad, el “chantaje emocional”.

Con un nudo en la garganta, como si no tuvieses saliva sino piedras en la boca: “No, hijo. Este año tampoco puedo. Este año también hay niños que están malitos y necesitan que los médicos los sigan cuidando todas las noches, también la de Nochebuena”.

Cada año se me hace más difícil responder a esta pregunta. Él puede llegar a entender que hay niños malitos y que hay que cuidarlos pero, lógicamente, quiere hacer una cena en familia como todo el mundo. No quiere que haya “sillas vacías” en la mesa.

Precisamente, cuando empiezo a pensar en las sillas vacías que habrá en cada casa es cuando soy consciente de muchas situaciones. En el fondo soy muy afortunado, tengo una familia sana y con una gran sensibilidad.

Un año más, desde Cuidar Mi Bebe,  quiero desearos una FELIZ NOCHEBUENA Y UN FELIZ DÍA DE NAVIDAD a todas las familias pero especialmente a las que tendrán “sillas vacías”:

Quiero felicitar:

  • A todas las familias que actualmente tienen atodos sus miembros en un buen estado de salud, pero especialmente las que pasarán esta noche en el hospital porque tienen alguno de sus miembros ingresado.
  • A todas las familias que se reuniráncompletas porque todos sus miembros pueden disfrutar de unas merecidas vacaciones, pero especialmente a las que no podrán hacerlo porque su trabajo no se puede quedar “descubierto” (médic@s, enfermer@s, celador@s, auxiliares, bomber@s, policias, conductores de metro o autobús,…)
  • A todas las familias quehan sumado un miembro nuevo este año(afortunadamente yo soy una de esas familias y qué grande son las alegrías que nos dan), pero especialmente a las que perdieron un ser querido (desgraciadamente también soy una de esas familias)
  • A todas las familias que cenarán cosas extraordinarias porque uno de sus miembrosencontró trabajo este año, pero especialmente a las que no podrán hacerlo porque alguno de sus miembros continúa en paro.
  • A todas las familias que mayor o menor humildad celebrarán la cenaen su hogar, pero especialmente a la gente que está en la calle, a los “sin techo”, a los refugiados, …
  • A todas las personas que cenarán encomedores sociales (algunos de ellos dejando su “silla vacia” en su casa), pero también a la gente que colaboró con alimentos y a todos los voluntarios que harán posible que cenen “en familia”.

 

Mi deseo para estos días es que descubramos la grandeza de LA FAMILIA.

¡No tienes que demostrar nada a nadie!

A ti, madre, madre de tu criatura, déjame decirte una cosa:

¡No tienes que demostrar nada a nadie!

¡Perdónate! ¡Quiérete! ¡Acéptate!

¡No tienes que demostrar nada a nadie!

Ni al papá, ni a tu bebé, ni a la pediatra, ni a la matrona, ni a la enfermera, ni a la abuela, ni a cada una de las personas que vendrán a la maternidad a visitarte.

Todos te darán lecciones de una “maternidad perfecta”, pero nadie te enseñara a ser madre.

A ser madre se aprende siendo madre, y tú ya lo eres. Eso es ya inevitable. Ya eres madres, aunque no quisieras.

Y, por cierto, eres la mejor madre para tu hijo.

No tienes que demostrárselo a nadie, simplemente lo eres.

¡No te sientas culpable!

¡Perdónate! ¡Quiérete! ¡Acéptate!

Eso sí, el miedo es libre. Tienes derecho a tener miedo.

¡Claro que tienes derecho a tener miedo durante el embarazo a que no todo salga bien!

¡Claro que tienes derecho a tener miedo a parir!

¡Claro que tienes derecho a tener miedo a no ser capaz de amamantarlo!

 

Déjame, también, decirte otra cosa:

Lo que ha ocurrido es algo grande, muy grande. Parte de ti ya no está en ti pero seguirá siendo, para siempre, parte de ti. Y a ti permanecerá conectada para siempre. Y esa conexión es muy especial. Esa conexión es muy íntima.

No tengas prisa por vivir toda tu maternidad en un día. Se vive poco a poco. Eso sí, no dejes de sentirte madre ni un solo día.

No tengas prisa por cuidarlo todo en un día. Se va cuidando poco a poco. Eso sí, no dejes de cuidarlo ni un solo día.

No tengas prisa por educarlo desde el primer día. Lo irás educando poco a poco. Eso sí, no dejes de educarlo ni un solo día.

No tengas prisa por quererlo infinito desde el primer día. Lo irás queriendo más cada día. Eso sí, no dejes de quererlo ni un solo día.

 

Te diré una última cosa:

Simplemente sé madre como tú quieras serlo.

 

¿Se puede bañar un bebé después de comer?

Muchas preguntas son las que surgen alrededor del baño de los bebés. Ya vimos el post de ¿el baño de los bebés debe ser a diario? Podéis repasarlo pinchando aquí.

Hoy aclararé una duda que tienen muchos padres.

En verano esta pregunta es un clásico, pero en invierno, sigue siendo frecuente porque complica la “logística familiar”.

Me dicen: “Es que como tenemos que esperar dos horas para el baño, pues al final se nos hace tarde y se nos  junta con la siguiente toma”.

Yo: “¿¿¡¡Dos horas!!??”

Y ahora ya casi mirando al suelo (o uno de los padres mirando al otro con una mirada de “ves, lo que te decía”): “Sí, dos horas. Para que no se le corte la digestión, ¿no?”

Si eres de los que no lees los post hasta el final decirte que: “NO HAY QUE ESPERAR NINGÚN TIEMPO DESDE QUE UNO COME HASTA QUE PUEDE BAÑARSE, PEROS ES CONVENIENTE NO HACERLO SÚBITAMENTE EN AGUA MUY FRÍA O HACER GRANDES ESFUERZOS DESPUÉS DE LA COMIDA”.

Aclaremos el tema. ¿Por qué surge el mito?

Es frecuente que con el calor del verano aumente la temperatura corporal. Si  de pronto hacemos una inmersión en el agua, especialmente si esta está bastante fría, la diferencia de temperatura provoca una reacción tal en el cuerpo que se inhibe la respiración y la circulación sanguínea, que puede provocar un síncope (Todo el mundo hemos tenido la experiencia de que de pronto el agua de la ducha esté “helada” y tener la sensación de que no podemos respirar).

Esto puede ocurrir a en cualquier momento pero es especialmente frecuente después de las comidas porque por lo propia digestión aumenta la temperatura corporal (especialmente si nos damos “un homenaje”).

Además, tras las comidas, gran parte de la sangre se desvía hacia el abdomen para hacer la digestión. Si en ese momento hacemos un gran esfuerzo muscular, la sangre tendrá que ir hacia los músculos y se “corta la digestión”.

Por tanto las conclusiones son:

  • Pueden bañar a sus bebés sin tener en cuenta cuánto tiempo hace desde que se bañó, pero utilicen agua “calentita”, o al menos que no haya una gran diferencia entre la temperatura corporal y la del agua.
  • No “amarguen” las tardes de piscina o playa a sus hijos haciendo que esperen las “malditas dos horas” pero sí aconséjeles que, al principio, al entrar en el agua, no hagan grandes esfuerzos.

Comparte esta información con otras familias si piensas que puede alegrarle las tardes de playa a muchos niños o mejorar la “logística familiar” de muchas familias.

¿Cómo actuar ante un niño que se está asfixiando?

Muchas veces he pensado en escribir esta entrada porque considero que es muy importante pero fue ayer, tras recibir en la consulta a dos madres sumamente angustiadas, cuando pensé que ya no podía esperar más.

En su cara aún se podía intuir el susto que se habían llevado:

“No te puedes imaginar el susto que nos llevamos. El niño estaba jugando y, de repente, comenzó a ponerse morado y se llevaba la mano al cuello. Nosotros no sabíamos qué hacer y él cada vez más morado. Sabíamos que algo se había tragado porque se llevaba la mano al cuello y veíamos que se estaba asfixiando pero no sabíamos qué hacer. Afortunadamente con un golpe de tos consiguió expulsarlo pero desde entonces no se me esa imagen de la cabeza…”

Empezaré diciendo que, como todo en medicina, “más vale prevenir que curar”.

Tengo que señalar que la edad de máximo riesgo para este tipo de eventos son los niños menores de 2 años (por esos ya en este post recordaba que “debe estar prohibido darle cacahuetes u otros frutos secos similares a los niños menores de 4 años”)

Con respecto a los “objetos” con los que se producen mayor número de atragantamientos con riesgo de asfixia les dedicaré un post completo pero debo advertir que hay que tener especial cuidado con pequeñas piezas de juguetes, cacahuetes (u otros frutos secos similares), caramelos (duros y blandos), carne (especial atención a las salchichas y pollo sin hueso), huesos y espinas, palomitas de maíz, zanahoria y manzana.

Yendo al grano de esta entrada:

¿Qué hacer ante un niño que esta sufriendo un atragantamiento?

Recordad que reconoceremos la situación porque se llevan bruscamente la mano al cuello, con cara de mucha angustia y se pueden poner morados.

 

En primer lugar, aunque esto parezca muy difícil, es importante mantener la calma ya que si no difícilmente podremos actuar de forma adecuada.

Debemos valorar en cual de las siguientes 3 situaciones se encuentra el niño:

  1. Si el niño está consciente pero tiene una tos débil, poco efectiva, es incapaz de hablar o la dificultad para respirar  es muy importante: debemos llamar al teléfono de emergencias 112 y mientras debemos proceder de la siguiente manera: observar la boca y, si el objeto está visible, extraerlo con cuidado de no empujarlo hacia dentro. Si no vemos nada en la boca o no podemos extraerlo, con el talón de la mano dar 5 golpes (fuertes y secos) en la parte alta de la espalda, entre los omóplatos. Posteriormente, si no lo ha expulsado, se le debe dar la vuelta y realizar 5 compresiones torácicas (fuertes y secas) en el centro del pecho (justo debajo de la línea que une ambos pezones), si es un niño menor de 1 año, ó 5 compresiones abdominales en la boca del estómago (maniobra de Heimlich), si tiene un año o más. Este ciclo lo repetiremos tantas veces como sea necesario, hasta que el niño expulse el objeto, respire mejor o pierda la conciencia
  2. El niño es capaz de toser adecuadamente, de forma eficaz: debemos animarlo a toser, sin hacer ninguna otra maniobra. No golpear en la espalda, ni intentar sacarle el cuerpo extraño de la boca a ciegas.
  3. Si el niño está inconsciente, o durante las maniobras pierde la conciencia: en este caso actuaremos como si el niño hubiese sufrido una parada cardiorrespiratoria. Dedicaré también una entrada completa a esto pero resumiendo: Colocar al niño sobre una superficie dura y comprobar si hay algún objeto en la boca; si es accesible, debe extraerse. Se recomienda abrir la vía aérea sujetando con una mano la frente del niño y tirando ligeramente de la barbilla hacia arriba y comprobar luego si respira:
  • Si respira, colocaremos al niño de costado, vigilando que no deje de respirar hasta que llegue el servicio de emergencias.
  • Si no respira, acto seguido, cerrando la nariz del niño con dos dedos de la mano que ha colocado sobre la frente, poner boca sobre la de él e insuflar aire dentro del niño, observando si se mueve el pecho (si el niño es pequeño se puede abarcar con la boca del reanimador la boca y la nariz del niño). Realizar esta maniobra 5 veces. Si no se eleva el tórax, se comenzará con las maniobras de resucitación, dando 30 compresiones torácicas en el centro del tórax, alternando con 2 respiraciones boca a boca. Cada dos minutos se debe comprobar la respiración y si hay algún objeto visible en la vía aérea.

Recordad, para evitar todo esto “más vale prevenir que curar”.

De todas maneras, si consideras que esta información es útil, compártela.

Ya nada vuelve a ser igual…

madre

Desde el momento en el que abrazas a tu bebé por primera vez,

nunca serás la misma persona.

Ya nada vuelve a ser igual.

En muchas ocasiones decides renunciar a una parte de ti,

 otras veces no, pero…

ya nada vuelve a ser igual.

Puede que sigas yendo al gimnasio, pero…

ya nada vuelve a ser igual.

Puede que sigas saliendo con tus amigas, pero…

 ya nada vuelve a ser igual.

Puede que sigan disfrutando de tus aficiones, pero…

ya nada vuelve a ser igual.

Puede que no tengas que renunciar a tus aspiraciones profesionales, pero…

ya nada vuelve a ser igual.

Porque por encima del deseo de

ir al gimnasio,

salir con tus amigas,

disfrutar de tus aficiones

mantener tus aspiraciones profesionales,…

está tu sentimiento de

MADRE.

Algunos hombres buenos…

ser-querido

Ayer fue un día raro en cuanto a mis sentimientos…

Por un lado recibí el calor y la alegría de cientos de felicitaciones por mi cumpleaños. De amigos, de familiares, de compañeros de trabajo, de seguidores de este blog,…

Pero por otro lado recibí el frío y la triste noticia del fallecimiento de un hombre bueno.

No puedo por menos que dedicar unas líneas de este blog de pediatría a una persona muy importante en el mundo de la Pediatría.

Es un casi un tópico hablar de las virtudes de una persona en las primeras horas tras su fallecimiento, pero este no es el caso del Dr. José Santos de Soto.

Pepe Santos, que así es como lo conocíamos todos, no es flor de un día. De Pepe no se ha empezado a hablar bien ahora, de Pepe se ha hablado bien siempre.

Su legado va más allá de lo que profesionalmente nos enseñó a muchas generaciones de médicos en formación del Hospital Infantil Virgen del Rocío.

De Pepe aprendí que primero se es persona, luego pediatra y  finalmente, en su caso, cardiólogo infantil. Porque los niños que atendemos son primero personas, luego pacientes y, si acaso, puede que además tengan una dolencia en el corazón. Pero de nada sirve tratar sólo el corazón si no humanizamos ese acto.

Pepe ha sido una de las figuras nacionales e internacionales de la Cardiología Pediátrica. Pionero en muchísimas técnicas como el cateterismo. Puede contar por cientos, quizás por miles, las vidas salvadas con sus actos médicos. Pero Pepe seguirá salvando vidas porque supo enseñarnos a muchos médicos a curar: primero el alma y luego el corazón.

Pepe ha ostentado multitud de cargos muy importante. Fue el primer presidente de la Asociación Española de Cardiología Pediátrica y, sin embargo, un hombre sencillo, accesible, docente, generoso,… en fin UN HOMBRE BUENO.

Hoy la pediatría en general, y la cardiología pediátrica en particular están de luto.

Pero Pepe, como todos los hombres buenos, no se ha ido del todo. Su cuerpo ya no está con nosotros pero su manera de curar, su manera de entender la medicina siempre estará viva en todos los que fuimos sus pupilos.

Un abrazo, maestro.

Un abrazo, amigo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No puedo sonreírte esta noche…

abrazo

No, esta noche no puedo sonreírte cuando tú me provocas con tu sonrisa. No, no es fácil.

Hay noches, y hoy es una de ellas, en las que en tu mirada se me cruza la mirada de tantos y tantos niños que he visto sufrir.

He visto a muchos niños sufrir y otras tantas familias que esperan, como quien se agarra a un clavo ardiendo, una palabra de aliento, un gesto de esperanza,…

Tú me sonríes, ajena a ese sufrimiento, inocente, feliz,… y casi me siento culpable por verte sonreír.

Balbuceas y repites “pa-pá, pa-pá,…” Mirándome, sonriéndome,… Es inevitable no cogerte en brazos y achucharte. Pero al tiempo que te cojo pienso en cada una de esas madres que nunca pudieron escuchar ese “ma-má”. Pienso en todas esas madres que no pudieron nunca escuchar la voz de su hijo. La imaginaron. Sí, la imaginaron durante mucho tiempo pero nunca la escucharon. Y la sueñan. Sí, me contáis que habéis soñado con su voz. Y pienso, también, en esos padres que sufren porque tampoco escucharon ese “pa-pá”. No lo escucharon y eso me imagino que duele, duele mucho. Esos padres me cuentan que hubiesen conformado, al menos, con escuchar cómo dicen “ma-má”. Al menos eso les habría liberado de la parte de sentimiento de culpa por no haberle dado un hijo a esa madre como ella lo había soñado. A veces, sólo una mirada habría bastado. Pero no, en ocasiones ni esa mirada. No llegar a conectar nunca con la mirada de tu hijo es terrible.

Me comprometes, pequeña, para que te coja. Cuando te cojo te calmas. Sí, es fácil entenderte. Te comunicas muy bien. Eso me llena. Flujo recíproco de felicidad. Miradas con muchas complicidad con sólo nueve meses.

¡Cuánto se siente con un abrazo inocente, puro, verdadero, desinteresado,…!

Hoy quiero abrazar a todos esos niños que he conocido y cuyas familias sienten muchas dificultades para conectar con ellos

Miguel, Carmen, Mario, Carlota, Javier, Lucía, Aaron, Luis, Salvador, … y tantos otros que en muchos momentos, sin venir a cuento, cuando más tranquilo estoy, os cruzáis en mi mente . Un abrazo muy fuerte de mi parte.

Podéis estar seguros que vuestras familias os quisieron, os quieren y os siguirán queriendo infinito.

Este es mi homenaje a todos vosotros y a vuestras familias, por su lucha.