Las 12 campanadas de Cuidar Mi Bebe

Como viene siendo tradición, un año más, aquí estoy el último día del año para agradecer todo lo bueno que me ha pasado durante este año.

Desde Cuidar Mi Bebe estas son mis particulares 12 campanadas:

¡¡Doongg, doongg!!

No, aún no, estos son los cuartos. Id preparando las uvas.

Mientras aprovecharé para agradecer muy sinceramente el seguimiento que habéis hecho del blog directamente en www.cuidarmibebe.com así como de mis perfiles de las twitter, facebook y de instagram. En todas las redes se continúa incrementando el número de seguidores. Agradezco todos vuestros “comentarios” tanto los positivos, que me estimulan a seguir escribiendo, como los negativos que me motivan para intentar hacer las cosas cada vez un poco mejor.

Tengo que agradeceros, también, la gran acogida que ha continua teniendo la consulta on-line con cientos de dudas resuelta a través de esta vía, tanto de pacientes que veo habitualmente en la consulta como de pacientes que se encuentran a mucha distancia, incluso en el extranjero. A juzgar por comentarios y valoraciones parece que quienes lo han utilizado han quedado muy satisfechos, porque siempre repiten. Con esta vía la distancia física y la disponibilidad horaria mía y/o vuestra deja de ser un problema.

Enormemente agradecido, un año más, a las miles de familias que pasaron este año por mi consulta, por confiarme su tesoro más preciado:la salud de sus hijos. Y también a todas las familias que se cruzaron en mi camino en la UCI o en Urgencias. Fue un placer poder ofrecer lo que tango para intentar mejorar la salud de vuestros pequeños. He intentado estar a la altura, a pesar de que ya sabéis que los retrasos son muy difíciles de manejar cuando intentas no dejar a nadie fuera.

Uff, que me enrollo, y empiezan las campanadas…

Pero no quiero dejar de recordar a todos los ángeles que se cruzaron en mi camino y finalmente, como estrellas muy grandes, nos siguen cuidando desde el cielo así como de aquellos niños que durante este año han tenido que mirar al cielo para hablar con alguno de sus padres. A todos os tengo en mi mente y en mi corazón.

¡¡Que comiencen las campanadas!!:

  • ¡¡Doongg, una!! Por mis hijos, José, María y Victoria. Porque ellos me mantienen conectado íntimamente a la pediatría y al mundo de la crianza. Sus diferentes edades y sexos me dan una visión muy amplia de la infancia y me permiten empatizar rápidamente con las familias no sólo como pediatra sino también como padre.
  • ¡¡Doongg, dos!! Por las miles de horas que le robo con mi trabajo (ella dice que con esto del blog yo tengo otro hijo). Por la visión de mujer y madre que me aporta de la crianza de los niños y que me hace entenderos mucho mejor.
  • ¡¡Doongg, tres!! Por mis cuñad@s y sobrin@s (tit@s y prim@s), que también me muestran otra manera de ver y sentir la crianza de los niños.
  • ¡¡Doongg, cuatro!! Por mis padres, Diego y María, porque además de la infinita ayuda que nos aportan familiarmente, me aportan la visión de “abuelos”, absolutamente necesaria también en mi intento de una visión global de la crianza.
  • ¡¡Doongg, cinco!! Por mis compañeros médicos, tanto del Hospital Virgen del Rocío como del Hospital Vithas-Nisa, porque su compañerismo me mantiene actualizado de una forma más amena y porque hacen que el trabajo en equipo sea lo más valioso. Porque son ángeles estos puestos en La Tierra. Porque cualquier niño de los que tratan están en las mejores manos.
  • ¡¡Doongg, seis!! Por el resto de mis compañeros de trabajo (enfermer@s, auxiliares, celador@s, limpiador@s, cociner@s, mecánicos,…), porque su trabajo es IMPRESCINDIBLE para que la rueda sanitaria pueda rodar sin detenerse.
  • ¡¡Doongg, siete!! Por vuestros niñ@s, mis pacientes, por cada una de esas sonrisas inocentes y sanas cada vez que les doy una “pegatina de valientes” o unos caramelos. Aprovecho también para agradecer todos vuestros dibujos y regalitos.
  • ¡¡Doongg, ocho!! Por vosotros, cada uno con vuestras propias circunstancias. Por esa entrega en la crianza de vuestros hijos. Nadie dijo que fuese fácil, PERO MERECE MUCHO LA PENA.
  • ¡¡Doongg, nueve!! Por todos los abuelos, titos, amigos, cuidadores…que acompañaron a los niños a la consulta cuando los padres no pudieron, porque ellos también son IMPRESCINDIBLES.
  • ¡¡Doongg, diez!! Por todos los buenos momentos que nos ha dejado este 2019. Estoy seguro que si os paráis un momento analizarlo superan, con creces, los pequeños baches que tenemos que superar en ocasiones.
  • ¡¡Doongg, once!! Por todas las personas que tengan que atravesar alguna dificultad en el próximo año. Para que sean capaces de sacar siempre alguna enseñanza de esa experiencia
  • ¡¡Doongg, doce!! Por un 2020 cargado de SALUD, ilusión, esperanza y buenos momentos.

¡¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!! , ¡¡¡¡FELIZ 2020!!!!

Sillas y tronas vacías… ¡¡Feliz Nochebuena!!

Esta mañana muy temprano, como hace ya demasiados años, cuando aún faltaban unas horas par que amaneciera, al despedir a mis hijos mayores ya no me hicieron la pregunta de otros años y que me había costado tanto trabajo digerir (“Papá, ¿entonces este año tampoco cenaras con nosotros?”). En realidad ya lo tenían asumido, ya lo habíamos hablado durante estos días. Pero la pequeña, Victoria, al darle un beso se me enroscaba al cuello y con su “¡Papi, no te vayas!”volvía a provocarme un nudo en la garganta que casi me ahogaba.

Sales de casa y mientras conduces, aún con el nudo en la garganta, piensas: 

Ea, otro año más que no puedo cenar en familia la noche de Nochebuena. Otro año más que no podré cenar con los míos. Otro año más con una silla vacía en la mesa”.

No sólo piensas eso sino que maldices tu situación, la de no poder cenar en familia por tu trabajo. 

Pero conforme te vas acercando al hospital y empiezas a pensar en los pacientes que piensas encontrarte ingresados te reconcilias con tu sentimiento de rechazo a esta profesión. 

Dejas de pensar en tu silla vacía de la cena de esta noche y comienzas a pensar en las familias de esos niños que te vas a encontrar ingresados. Esas familias que lo que realmente tienen es una “trona vacía”, y no por trabajo, sino por salud.

¿Hay algo más duro para unos padres que pasar la noche de Nochebuena con tu hijo ingresado en el hospital?

En ese momento comienzas a sentir que tienes mucha suerte.

Me siento muy afortunado porque esta noche, aunque mi silla esté vacía, no lo estarán las tronas de mi casa. 

Y me siento privilegiado porque hoy podré ayudar a que algunas de esas tronas vacías de este año, al año que viene estén ocupadas por un niño que cante villancicos, que incordie en la cena, que derrame un vaso de agua o refresco en la mesa, que grite o que llore, que “te fastidie” la cena pero que SU TRONA NO ESTÉ VACÍA.

Quiero este año, desde Cuidar Mi Bebe, mandaros un abrazo enorme a todos, pero especialmente a todas las familias que tenéis una trona vacía y a todos los que con su “silla vacía” (enfermeros, celadores, auxiliares, médicos,…) contribuyen a que no haya “tronas vacías”

¡¡Feliz Nochebuena!!

¡¡Feliz Nochebuena!! Especialmente si en tu casa hay una «silla vacía».

Papá, ¿este año tampoco cenarás con nosotros en Nochebuena?”, me decía esta mañana mi hijo al despedirme de él para venir a la guardia. A pesar de que ya se lo había avisado durante estos días se agarraba a su última oportunidad, el “chantaje emocional”.

Con un nudo en la garganta, como si no tuvieses saliva sino piedras en la boca: “No, hijo. Este año tampoco puedo. Este año también hay niños que están malitos y necesitan que los médicos los sigan cuidando todas las noches, también la de Nochebuena”.

Cada año se me hace más difícil responder a esta pregunta. Él puede llegar a entender que hay niños malitos y que hay que cuidarlos pero, lógicamente, quiere hacer una cena en familia como todo el mundo. No quiere que haya “sillas vacías” en la mesa.

Precisamente, cuando empiezo a pensar en las sillas vacías que habrá en cada casa es cuando soy consciente de muchas situaciones. En el fondo soy muy afortunado, tengo una familia sana y con una gran sensibilidad.

Un año más, desde Cuidar Mi Bebe,  quiero desearos una FELIZ NOCHEBUENA Y UN FELIZ DÍA DE NAVIDAD a todas las familias pero especialmente a las que tendrán “sillas vacías”:

Quiero felicitar:

  • A todas las familias que actualmente tienen atodos sus miembros en un buen estado de salud, pero especialmente las que pasarán esta noche en el hospital porque tienen alguno de sus miembros ingresado.
  • A todas las familias que se reuniráncompletas porque todos sus miembros pueden disfrutar de unas merecidas vacaciones, pero especialmente a las que no podrán hacerlo porque su trabajo no se puede quedar “descubierto” (médic@s, enfermer@s, celador@s, auxiliares, bomber@s, policias, conductores de metro o autobús,…)
  • A todas las familias quehan sumado un miembro nuevo este año(afortunadamente yo soy una de esas familias y qué grande son las alegrías que nos dan), pero especialmente a las que perdieron un ser querido (desgraciadamente también soy una de esas familias)
  • A todas las familias que cenarán cosas extraordinarias porque uno de sus miembrosencontró trabajo este año, pero especialmente a las que no podrán hacerlo porque alguno de sus miembros continúa en paro.
  • A todas las familias que mayor o menor humildad celebrarán la cenaen su hogar, pero especialmente a la gente que está en la calle, a los “sin techo”, a los refugiados, …
  • A todas las personas que cenarán encomedores sociales (algunos de ellos dejando su “silla vacia” en su casa), pero también a la gente que colaboró con alimentos y a todos los voluntarios que harán posible que cenen “en familia”.

 

Mi deseo para estos días es que descubramos la grandeza de LA FAMILIA.