La guardería.

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Este es un tema muy controvertido, y no pretendo ser “pastor espiritual” de ninguna familia.

Este post es una opinión personal, justificada simplemente por mi experiencia y algunos datos médico-científicos. Es lo que le cuento a las familias que asisten a mi consulta cuando me preguntan sobre este tema.

Vaya por delante que la mayoría de las guarderías, al menos las que yo conozco, y eso supongo que es extensible al resto de las guarderías de España y del mundo, son sitios estupendos. Cuentan con profesionales con mucho amor y dedicación a su trabajo y capacitados laboralmente para el cuidado de los niños.

Dicho esto, a la pregunta estrella de estos días en las consulta: “doctor, ¿que le parece a usted que metamos a Laurita en la guarde? Es que como ya tiene un añito, y es tan inquieta, pensamos que se aburre en casa y está deseando jugar con otros niños”.

Por supuesto, el modelo social que estamos construyendo, es especialmente duro e injusto con las mujeres. La mayoría, no sólo NO pueden disfrutar de su maternidad como les gustaría (por ejemplo para prolongar la lactancia materna), sino que se sienten amenazadas en sus trabajos si agotan su derecho de baja maternal, y no digamos, si intentan prolongarlo. En un mercado laboral tan competitivo, una madre que no tenga su plaza laboral definitiva, se ve durante las bajas maternales en la “cuerda floja” desde el punto de vista laboral. Esto está haciendo retrasar la edad de la  maternidad y,  ni que decir tiene, que plantearse una segunda o una tercera maternidad muchas veces se convierte en ciencia ficción. No quiero desviarme, ya hablé del precio de la maternidad (lo puedes leer pinchando aquí). Pero sí es importante, al menos, tenerlos en cuenta puesto que influyen mucho en el tema de hoy: llevar o no al niño a la guarde.

Y sí, así sí lo entiendo. De hecho, para eso surgieron las guarderías, para cuidar de los niños cuando familiarmente no es posible. Surgieron básicamente a raíz de la incorporación de la mujer al mundo laboral. Pero no nos engañemos, un niño de un año (ni que decir tiene cuando entran con 4-5 meses) en la guarde no juega con sus iguales, va “a su aire”, juega y se entretiene solo. La socialización de los niños aparece a partir de los 2-3 años, por lo tanto “no están deseando jugar con otros niños”. Que yo sepa no hay ningún estudio científico que haya demostrado que los niños que asistieron precozmente a la guardería tiene mayores capacidades sociales que los que no lo hicieron. Hasta esa edad es muy importante el vínculo familiar que el niño está estableciendo, necesita la protección de los padres. Los niños necesitan sus rutinas, y quienes mejores cuidadores que sus padres.

Repito, nuevamente: las guarderías son sitios estupendos donde podemos dejar con tranquilidad a los niños cuando no disponemos de tiempo para cuidarlos. Pero también debemos saber que eso tiene sus consecuencias, es decir, si juntamos en una misma clase de la guarde 10-12 niños, de los cuales siempre hay alguno que está malito (agobiados otra vez por el maldito trabajo, si el niño amanece con fiebre, le damos una dosis de paracetamol, cruzamos los dedos y, si hay suerte no nos llamarán al trabajo) el resultado es que los niños que asisten a guardería se ponen aproximadamente el doble de veces malo (otitis, bronquitis, gastroenteritis, conjuntivitis, …itis, …itis, …itis) que los que no lo hacen.«¡¡Pero si no sé para qué pago la guarde, si al final no va, siempre está malito!!”, me dicen muchas madres agobiadas.

Otro mito: “Bueno, al menos así, cuando vaya al cole de los mayores no se pondrá malito”, intentan consolarse. Que yo sepa, la mayoría de los procesos que padecen los niños no dejan inmunidad permanente, es decir, el haber pasado una otitis no significa que ya quede el niño protegido para siempre para las otitis. Por tanto, es preferible que si el niño va a pasar una otitis lo haga con 5 años, no con 5 meses.

Por tanto, y en resumen, mi opinión de las guarderías es: Si es necesario que el niño vaya a la guarde porque la logística familiar así lo obliga, pues ánimo, sin sentimiento de culpabilidad (ya hable de esto también en este post). Pero si tenéis la opción de cuidar al niño en casa NO dudarlo, disfrutar de ellos, son años que pasan y no vuelven.

Comparte este post si piensas que puede ayudar a otros padres a tomar esta difícil y delicada decisión.