¿Por qué huelen mal los pies?

olor

Os pongo en situación:

“Doctor, no veas cómo le cantan los pies al niño. En verano ha estado muy bien pero ha sido empezar el cole y es insoportable. Cuando se quita las zapatillas de deporte no hay quien aguante… ¿eso es debido a alguna enfermedad?”

Os reconocéis muchas familias, ¿verdad?

Este post más que a aclarar dudas sobre una enfermedad va dirigido a desterrar falsos mitos populares como el que ya vimos con las manchas blancas de las uñas.

La explicación que daré a continuación sobre el mal olor de los pies es aplicable, obviamente, a todas las edades.

Lo primero que hay que decir es que la zona del cuerpo con mayor concentración de glándulas sudoríparas son los pies. A esto hay que sumarle que, debido a los zapatos, los pies no se pueden ventilar. Estos dos factores provocan que los pies de algunas personas estén totalmente mojados de sudor.

Hay que aclarar que el sudor no huele.

“¿¡¡Cómo!!?, ¿¿¡¡que el sudor no huele!!?”

Pues no. El sudor está compuesto básicamente por agua y sales minerales, y no huele.

“¿Entonces por qué huelen tan mal los pies que sudados?”

Pues porque ese sudor sirve de “alimento” a las bacterias que tenemos en la piel y estas bacterias en su metabolismo liberan sustancias que realmente si son pestilentes. Además de la humedad del sudor, los zapatos hacen que el pie esté calentito. Este calor y esta humedad hacen que las bacterias encuentran «el paraíso, clima caribeño». Las tres principales sustancias que liberan las bacterias y son las culpables del mal olor son:

  • el metanotiol: es una sustancia con olor a azufre, es la que produce el famoso olor a queso.
  • el ácido propanoico: le da un olor más agrio.
  • el ácido isovalérico: es una sustancia presente en el queso y en el vinagre, dando ese olor característico.

Estas bacterias, además del sudor, se alimentan de las células muertas de la piel. Por este motivo es más frecuente el olor de los pies en los adultos que en los niños ya que los adultos tienen en los pies más “durezas” (donde hay una gran proporción de células “muertas”).

“Entonces, doctor, ¿qué podemos hacer para evitar el mal olor de los pies?”

Por un lado evitar el calor y la humedad (sudor) del pie. Para eso es conveniente ventilar frecuentemente el pie y los zapatos, utilizar calcetines de algodón e, incluso, se pueden utilizar desodorante (que lo que hace es frenar la producción de sudor).

Por otro lado lavar bien los pies con jabón para eliminar tanto las bacterias como las células “muertas”. Si existen durezas puede ser incluso necesario el uso de piedra pómez. Tras el lavado no debemos olvidar secar bien los pies ya que hemos dicho que la humedad es uno de las condiciones del paraíso de las bacterias.

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¿Qué es la sudamina?

 

sudamina

 

Muchas son las familias que habéis acudido en los últimos días refiriendo lo mismo:

“Mire, doctor, como se le ha puesto la piel a mi bebé. Tiene toda la piel llena de puntitos rojos.  ¿Puede ser por el calor? Es que lleva unos días sudando mucho más de lo habitual. ¿No será una varicela, no? Es que en la clase del cole del hermano hay un brote grandísimo”.

Hoy hablaré de la sudamina.

¿Qué es?

Es una erupción o sarpullido de la piel que se produce por la obstrucción de las glándulas sudoríparas. Es por eso que es más frecuente en verano, cuando hace calor y se suda más. Cuando este tipo de erupciones aparecen también en los meses más fríos es un signo claro de que se está abrigando al bebé en exceso.

¿A quién afecta?

Puede aparecer a cualquier edad pero es más frecuente en bebés de pocos meses, generalmente siempre menores de un año.

¿Cómo es la erupción?

Consiste en la aparición de un sarpullido, como pequeños granitos rojos, en las zonas donde más glándulas sudoríparas hay, es decir, la frente, cara, cuello, pecho o espalda.

¿Qué podemos hacer para prevenirlo?

Esta erupción aparece tras haber pasado más calor de lo habitual y haber sudado por lo que para evitar esto habrá que:

  • Evitar el exceso de ropa en los bebés. Existe mucha tendencia a sobreabrigar a los bebés.
  • No utilizar ropa demasiado ajustada (¡¡Me sigo encontrando bebés con body en pleno Julio en Sevilla!!).
  • La habitación donde esté el bebé puede ser refrigerada hasta una temperatura agradable (22-24ºC) utilizando el aire acondicionado (¡¡Sí, sí y sí!! ¡¡Sí se puede utilizar aire acondicionado aunque tengamos un bebé!! Podéis leerlo en este post, pinchando aquí).
  • Evitar sustancias que puedan obstruir las glándulas sudoríparas (talco, cremas demasiado espesas,..)

Y si aparece… ¿cómo debemos tratarlo?

En realidad la sudamina es un proceso transitorio que no suele necesitar ningún tratamiento especial.

Suele ser suficiente con desabrigar un poco al bebé y, si no es suficiente, darle un baño con agua templadita.

En ocasiones, sobre todo en niños con pieles más sensibles o atópicas, podemos llegar a usar algunas cremas para pieles sensibles.

En muy raras ocasiones se produce una irritación de la piel (dermatitis) tan importante que es necesario recurrir a cremas con medicación (generalmente corticoides).

 

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¿Por qué sudan los niños al quedarse dormidos?

Esta es una preocupación de los padres durante todo el año pero que se hace especialmente frecuente en esta época porque piensan con el paso de estar sudando a “quedarse frío” el niño se resfriará.

 

El porqué un niño suda al quedarse dormido tiene una explicación sencilla:

Todas las personas, adultos y niños, al dormirnos pasamos de un estado de metabolismo activo a metabolismo basal, es decir, “nuestro motor” pasa de estar a 3000 revoluciones por minutos a estar al ralentí. Ya sabéis que al quedarnos dormidos nos bajan las pulsaciones, la tensión arterial,…

Esto hace que en ese paso del descenso del metabolismo haya una fase de exceso de energía que el cuerpo libera en forma de calor y por tanto de sudor. El “radiador” de los niños está en la cabeza. Los niños pierden especialmente el calor a través del cuero cabelludo (por eso es importante colocarles un gorro a los recién nacidos en el paritorio para que no se enfríen).
En los niños es más evidente este paso  a “metabolismo basal” puesto que el nivel de actividad que tienen los niños suele ser muy alto. Por eso es tan frecuente que los niños suden, sobre todo por la cabeza, mientras duermen, especialmente en la primera fase del sueño, hasta que entren en “ralentí”. Luego, a lo largo de la noche ya no suelen sudar tanto.

Además, algunos factores que pueden hacer que suden más son los que ya de por sí aumentan el metabolismo como la fiebre, un exceso de actividad física, una comida muy copiosa,…

Comparte esta explicación con otros padres y ayudarás a que no se angustien por cosas normales.