“Gracias, hijo, por todo lo que me has enseñado…”

Buenas noches, hijo.

¿Cómo empiezo?

Bueno, en primer lugar, recordando aquel momento de aquella mañana de hace hoy ya 8 años.

Como ya he contado alguna vez, ya en aquellos tiempos, podía contar por miles los partos que había asistido como pediatra. Pero en ese momento me quemé. Sí, me quemé literalmente. Fue una sensación muy rara. Cogerte en aquel momento fue como comer una bola de fuego. Posteriormente, en el nacimiento de tus hermanas, he vuelto a quemarme pero aquel día fue muy especial porque fue la primera vez. Todo aquello me pareció mágico.

Pero mucho más mágico ha sido todo lo que me has hecho sentir después.

No te voy a decir que haya sido fácil porque no lo ha sido.

Muchas noches de insomnio, fiebres, vómitos, pañales, baños, miedos, inseguridades (sí, inseguridades). Los pediatras también tenemos muchas inseguridades y se acentúan más porque todo el mundo, y tú mismo, supone que no debes tenerla.

Peto te lo repito nuevamente LA MAGIA supera a los miedos.

¿¡Cómo una persona tan pequeña puede enseñar tanto!?

¿¡Cómo una persona tan pequeña me puede hacer sentir tanto!?

Me has hecho mejor persona. He corregido algunos hábitos para intentar ser ejemplo. Me has hecho más sensible. Me has enseñado a valorar cuánto vale un minuto contigo. Me has enseñado a distinguir lo esencial de lo superfluo.

¡¡Muchas felicidades, José!

¡¡MUCHAS GRACIAS POR TODO LO QUE ME HAS ENSEÑADO!!

¡¡Ha vuelto a cambiar el calendario vacunal!!

Una vez más, y van tropecientas, vuelve a cambiar el calendario vacunal en Andalucía. Hay que decir que el objetivo es un calendario vacunal español único.

Tranquilos, que no cunda el pánico. Trataré de explicarlo de una manera rápida y sencilla y veréis que no hay ningún problema.

Resumiendo, por si no quieres leerlo todo:

– Los niños nacidos hasta el 31 de diciembre de 2016 siguen con el calendario vacunal que empezaron.

– Los niños nacidos a partir de 2017 (desde el día 1 de enero) recibirán las vacunas según el nuevo calendario.

No hay diferencias sustanciales. Básicamente lo que cambia son las edades de vacunación de algunas vacunas.

Los cambios, que atañen a los niños nacidos en 2017, son los siguientes:

La vacuna frente a hepatitis B, que antes se ponía al nacer, a los 2 y a los 6 meses, pasará a administrarse a los 2, 4 y 11 meses. (Una consideración: en el caso de que la madre sea portadora de hepatitis B, o se desconozca su estado de inmunización, se añadirá la dosis al recién nacido).

– Reducción del número de dosis de las vacunas que inmunizan frente a difteria, tétanos, tos ferina, poliomielitis y haemophilus influenzae tipo b. En el nuevo calendario se administrarán en dos dosis, a los 2 y 4 meses, y la dosis de refuerzo se adelanta a los 11 meses. Para los niños nacidos en 2016 se administraba en tres dosis a los 2, 4 y 6 meses, más una dosis de refuerzo a los 18 meses de edad.

Las vacunas que no cambian son:

Meningococo C: Se mantiene la administración de una dosis a los 4 meses, una dosis de recuerdo a los 12 meses y otra a los 12 años.

Neumococo (Prevenar): se el cambio que hubo a final de año, es decir, los nacidos a partir del 1 de octubre de 2016, recibirán tres dosis, a los 2, 4 y 11 meses de edad.

(Un inciso. Ya sé que muchos me preguntáis que porqué ahora son

Triple vírica (sarampión, rubéola y parotiditis): se mantienen las dos dosis de vacuna, a los 12 meses y a los 3 años.

Varicela: para los nacidos a partir del 1 de octubre de 2014 se mantiene la vacuna financiada, en dos dosis, una a los 15 meses y otra a los 3 años.

Virus de papiloma humano: seguirá administrándose a las niñas de 12 años.

A pesar de todos los cambios introducidos continúan quedando fuera de la financiación del sistema público algunas vacunas recomendadas por el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría: Rotavirus (Rotateq) y Meningococo B (Bexsero).

Para no volveros locos con las vacunas, en realidad, lo único que hay que considerar es la fecha de nacimiento:

– nacidos hasta 2016: siguen calendario antiguo.

– nacidos a partir de 2017: siguen nuevo calendario (es la imagen que encabeza esta entrada).

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¡¡¡MUCHO CUIDADO CON LOS PATINETES ELÉCTRICOS!!!

Son ya varios los post que he escrito en esta página alertando de algunos peligros sobre algunos de los juguetes que nosotros mismos incentivamos como son el uso del tacatá, los castillos hinchables,…

El año pasado uno de los “juguete estrellas” de Navidades fueron las zapatillas deportivas con ruedas. Ese post fue muy controvertido ya que a pesar de que mucha gente me tachó de alarmista posteriormente se pusieron en contacto conmigo para decirme que, efectivamente, no se trataba de ninguna exageración: “mi hija, doctor, ya se ha roto la muñeca, como usted ponía en el artículo”

Este año el “juguete estrella” de los Reyes Magos ha sido el patinete eléctrico.

Un año más tras las Navidades hemos asistido a un gran incremento del número de Urgencias traumatológicas. Ayer, en la guardia, tuve ocasión de contrastar con los compañeros de traumatología su impresión y, efectivamente, me confirmaron un aumento muy llamativo de los traumatismos debidos a caídas del patinete eléctrico.

En una misma guardia hubo que intervenir quirúrgicamente a cuatro niños por caídas de este “juguete”.

El caso de las zapatillas con ruedas y del patinete eléctrico es muy similar al del uso del tacatá, es decir, es como dejarle a nuestros hijos un “motor de alta cilindrada” sin tener permiso de conducir. Hay que señalar que algunos de estos aparatos llegan a alcanzar velocidades de hasta 40km/h y más.

Igual que ocurrió el año pasado con las zapatillas de ruedas, el problema del uso de este tipo de aparatos es que la mayoría de los niños lo hace sin las debidas protecciones (casco, muñequeras, coderas y rodilleras).

Por tanto, como reflexión final, sólo pretendo con este post concienciar a los padres cuyos niños utilizan patinete eléctrico de que les insistan en que lo hagan con una edad adecuada y con las debidas protecciones.

Comparte esta información y evitarás que más de un niño acabe con un hueso roto.

Productos que “aumentan las defensas”.

Doctor, estamos desesperados. Lleva toda la semana con mocos y, ayer, otra vez la fiebre. ¿Se acuerda que la semana pasada estuvimos aquí con el tema de la gastroenteritis? ¿Y el mes pasado la otitis? Esto no puede ser normal. Estamos desesperados. ¿No le puede mandar algo para subir las defensas?”

En ese momento es cuando a mí me entran ganas de poner cara de gánster y, en voz muy bajita y con un halo misterioso que envuelva el ambiente, decirle a esa madre:

Encaje, por favor, bien la puerta para que no nos escuche nadie. Esto es un secreto. ¡Claro que existe una pócima mágica para que suban las defensas, pero es de contrabando y nadie lo puede saber! Por cierto, ya abierto mi cajetín de contrabando, si quiere le puedo dejar a muy buen precio para usted unas cápsulas que le permiten comer todo lo que quiera sin engordar. ¡Ah!, Y también el elixir de la eterna juventud, y el de la felicidad eterna,… ¡¡Pida, pídame lo que quiera, que hoy estoy facilón!!”

Seamos serios, si realmente hubiese algo que “subiera las defensas” todos mis compañeros pediatras y, por supuesto, yo mismo seríamos la parte más interesada en utilizar ese producto. Nos permitiría tener un invierno tranquilo y no con 30 pacientes en la sala de espera.

Pero esto funciona de otra manera: debemos saber que el niño, en los primeros años de vida, pasa al año de 10 a 12 procesos febriles. La mayoría son procesos respiratorios (catarros, faringitis, otitis,…) y/o digestivos (gastroenteritis).

Hagamos una consideración: si resulta que el niño “irremediablemente” se pondrá malito 10-12 veces al año y consideramos que los meses de verano suelen ser bastante mejores (ya hemos explicado que el frío es un favorecedor de las infecciones) estos procesos se concentran en 9 meses. Los cálculos no fallan: un niño se pone malo aproximadamente cada tres semanas. Si encima consideramos que cada proceso febril dura de 3-4 días y que los mocos y la tos dura en varias semanas, obviamente, el niño no deja de moquear en todo el invierno.

Ya sabéis que hay muchos falsos mitos (y también MUCHOS INTERESES COMERCIALES) con respecto a esto: propóleo, jalea real, vitamina C, e infinidad de jarabes que prometen “subir las defensas”.

¡¡¡Ay, si fuera tan fácil!!!

NINGUNO DE ESTOS PRODUCTOS (NI NATURALES NI FARMACOLÓGICOS) HAN DEMOSTRADO EVIDENCIA CIENTÍFICA PARA AUMENTAR O MEJORAR LA INMUNIDAD.

El proceso de inmunización es absolutamente necesario e irremediable. Las defensas (anticuerpos) van apareciendo a medida que vamos tiendo “experiencias infecciosas”. Es más, hoy día se habla de que por el exceso de higiene estan aumentando las alergias e incluso otras enfermedades, como las leucemias.

Redoble final….trtrtrtrtrtrtrtrtrtrt TAN

Daré un hilo de esperanza.

¡Claro que si podemos hacer algo para subirle las defensas a los niños!: ofrecer lactancia materna (ya sabéis que contiene, entre sus muchos beneficios, anticuerpos maternos), vacunarles (la importancia es mayúscula), ofrecerles una dieta sana y equilibrada, favorecer el ejercicio físico y evitar malos hábitos (tabaquismo,…).

Sí, parece de Perogrullo, pero la vida, a veces, es así de fácil.

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¿Los niños se resfrían por andar descalzos?

Doctor, estamos absolutamente desesperados. Ya no sabemos qué tipo de zapatos ponerle. Se los quita todos. Y el problema ahora es que con el frío que hace se resfría porque va siempre descalza”.

Creo que más de una familia os sentiréis identificados con esta situación porque sois muchas las que me repetís a diario en la consulta.

Con respecto al calzado de los niños lo primero que conviene decir es que, afortunadamente, poco poco han ido desapareciendo las antiguos botas ortopédicas que más que ayudar a andar inmovilizaban a los los niños e impedían el desarrollo normal del pie.

Son muchos los estudios ya que han demostrado los beneficios de andar descalzo.

Durante el verano es bastante fácil convencer a las familias de ésto. El problema es que el falso mito de que andar descalzo hace que los niños se resfríen hace que la mayoría de las familias sean muy reacias a dejar a sus niños descalzos en invierno.

Aclaremos el tema:

“¿Por qué se producen los resfriados?”

Pues los resfriados se producen por virus (¡¡¡SIN VIRUS NO HAY RESFRIADO!!!) y que yo sepa los virus no entran por los pies. Los virus catarrales se transmiten, como ya hemos visto en otras entradas, a través de las microgotas de saliva que soltamos al hablar, toser o estornudar. O a través de las manos, de ahí la importancia del lavado de manos.

También es cierto que los virus están presentes y se pueden transmitir en cualquier estación del año.

“Entonces, doctor, ¿por qué los catarros son más frecuentes en invierno?”

He aquí la madre del cordero. Efectivamente los catarros son mucho más frecuentes en invierno y esto es debido al frío.

“¿Cómo que los catarros los produce el frío? ¿Pues no habíamos quedado que los producían los virus?”

Efectivamente, repito: ¡¡¡SIN VIRUS NO HAY RESFRIADO!!! El catarro no lo produce el frío, de hecho el frío es “esterilizante”. Lo que ocurre es que con el frío, especialmente con el aire frío, se produce una vasoconstricción de los capilares de la mucosa de la vía respiratoria superior (nariz, garganta, …) por lo que llegan menos leucocitos (células de defensa) y, por tanto, somos más vulnerables a que los virus penetren en la mucosa y provoquen el resfriado.

Resumen:

¡¡Deja que tus niños anden descalzos para que desarrollen bien el pie y protege su garganta del aire frío!!

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No soy lo que pienso, soy lo que siento

Claro que que aquel sombrero que conservo de mi abuelo no tiene precio…

si lo pienso, quizás no es tan caro pero si lo siento… yo, y sólo yo, sé cuánto vale ese tesoro.

Y claro que el nombre que elegí para mis hijo no es una casualidad…

si lo pienso tienen el mismo nombre que otras muchas personas pero si lo siento… yo, y sólo yo, sé cuánto significan para mi esos nombres.

Y claro que cafés contigo me he tomado muchos…

si lo pienso, quizás objetivamente fue uno más pero si lo siento… yo, y sólo yo, sé cuánto significó ese momento.

Claro que los Reyes Magos no son los padres…

si lo pienso (no, esto me niego hasta pensarlo) pero si lo siento… yo, y sólo yo, se lo que significa dejar de ser padre para convertirme en Rey Mago.

Disfrutar de cada momento, vivir intensamente cada detalle,…

eso, SENTIR…, SENTIR…, SENTIR….

eso es lo que hace que realmente la vida merezca la pena.

En el momento que piense que el sombreo de mi abuelo tiene precio, el nombre de mis hijos no significa nada, que aquel café fue uno de tantos y que los Reyes Magos son los padres… en ese momento pensaré que el corazón es un órgano con cuatro cámaras que se contraen por la diferencia de potencial que ocurre en la membrana celular… y pensaré entonces que los sentimientos no existen… y desde ese mismo momento habré muerto como persona.

De momento la ILUSIÓN me mantiene vivo.

¡¡¡Feliz día de la cabalgata!!!

Las particulares 12 campanadas de Cuidar Mi Bebe.

Este año volveré a aprovechar las campanadas de las 12 para agradecer todo lo bueno que me ha pasado durante este 2016.

Desde Cuidar Mi Bebe estas son mis particulares 12 campanadas :

¡¡Doongg, doongg!! No, aún no, estos son los cuartos. Id preparando las uvas.

Mientras aprovecharé para agradecer muy sinceramente el seguimiento que habéis hecho del blog a lo largo del año que, a pesar de mi frenético ritmo de trabajo, me ha motivado a seguir escribiendo.

Agradezco todos vuestros “me gusta”, todos vuestros “me encanta” en los post. Agradezco todos vuestros “comentarios” y vuestras “valoraciones” tanto en el perfil de facebook como en doctoralia. Pero agradezco igualmente todos vuestros comentarios y valoraciones negativas. No se puede gustar a todo el mundo y , además, eso me motiva a intentar hacer las cosas cada vez un poco mejor.

Agradezco, también, la gran acogida que ha tenido la consulta on-line con cientos de dudas resuelta a través de esta vía. Y, al parecer por vuestros comentarios y valoraciones, con gran satisfacción por quienes la han utilizado.

Agradezco, igualmente, a todas las familias que pasaron este año por mi consulta, por confiarme su tesoro más preciado: la salud de sus hijos. He intentado estar a la altura, a pesar de que ya sabéis que los retrasos son muy difíciles de manejar.

Uff, que me enrollo, y empiezan las campanadas….

  • ¡¡Doongg, una!!Por mis hijos, José, María y Victoria. Ellos me mantienen conectado íntimamente a la pediatría y me aportan una visión mucho más “real” de la crianza de los niños. No sólo como pediatra sino también como padre.
  • ¡¡Doongg, dos!!Por mi mujer, Paqui. Por la paciencia infinita que tiene conmigo, por todo el tiempo que le robo con mi trabajo (ella dice que con esto del blog yo tengo lotro hijo). Por la visión de madre que me aporta de la crianza de los niños y que me hace entenderos mucho mejor.
  • ¡¡Doongg, tres!!Por mis cuñad@s y sobrin@s (tit@s y prim@s), que también me muestran otra manera de ver y sentir la crianza de los niños.
  • ¡¡Doongg, cuatro!!Por mis padres, Diego y María, porque además de la infinita ayuda que nos aportan familiarmente, me aportan la visión de “abuelos”, necesaria también en mi intento de visión global de los niños.
  • ¡¡Doongg, cinco!!Por mis compañeros médicos, tanto del Hospital Virgen del Rocío como del Hospital NISA, porque su compañerismo me mantiene actualizado de una forma más amena y porque hacen que el trabajo en equipo sea lo más valioso.
  • ¡¡Doongg, seis!!Por el resto de mis compañeros de trabajo (enfermer@s, auxiliares, celador@s, limpiador@s, cociner@s, mecánicos,…), porque su trabajo es IMPRESCINDIBLE para que la rueda sanitaria pueda rodar sin detenerse.
  • ¡¡Doongg, siete!!Por vuestros niñ@smis pacientes, por cada una de esas sonrisas inocentes y sanas cada vez que les doy una “pegatina de valientes” o, últimamente, los caramelos. La mayoría, con los caramelos, ya no se acuerdan ni de las pegatinas (jaja…)
  • ¡¡Doongg, ocho!!Por vosotros, cada uno con vuestras circunstancias. Por esa entrega en la crianza de vuestros hijos. Nadie dijo que fuese fácil, PERO MERECE MUCHO LA PENA.
  • ¡¡Doongg, nueve!!Por todos los abuelos, titos, amigos, cuidadores… que acompañaron a los niños a la consulta cuando los padres no pudieron, porque ellos también son IMPRESCINDIBLES.
  • ¡¡Doongg, diez!!Por todos los buenos momentos que nos ha dejado este 2016. Estoy seguro que si os paráis un momento analizarlo superan, con creces, los pequeños baches que tenemos que superar a veces.
  • ¡¡Doongg, once!!Por todas las personas que tengan que atravesar alguna dificultad en el próximo año. Para que sean capaces de sacar siempre alguna enseñanza de esa experiencia
  • ¡¡Doongg, doce!! Por un 2017 cargado de ilusión, esperanza y buenos momentos.

 

¡¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!! , ¡¡¡¡FELIZ 2017!!!!

Os deseo muchos “momentos de calidad”.

Un tópico. Llega final de año y toca hacer balance.

En estas fechas es típico pensar cómo ha cambiado la vida en el año que termina (que si me he comprado una casa, que si me he casado, que si…) y hacer propósitos para el nuevo año (apuntarse por enésima vez a inglés, hacer más deporte,…).

Pero pienso que los años se cuentan no por las cosas que hemos conseguido o perdido sino por los “momentos de calidad” vividos.

Yo llamo “momentos de calidad” a esos momentos que marcan tu vida para siempre.

El paradigma de esos momentos es el nacimiento, especialmente la de un hijo, y la muerte, especialmente la de los padres. Pero también puede ser “momentos de calidad” los vividos con o para otras personas cercanas (sobrinos, nietos, tíos, abuelos,…)

Tuve este año la suerte, como ya os conté en este post, cómo que volví a quemar con el nacimiento de Victoria, mi hija pequeña. Fue un “momento de gran calidad”.

Como también he compartido con vosotros he vivido este año la muerte de familiares, padres de amigos, abuelos de amigos, maestros que me marcaron,… Estos también han sido “momentos gran calidad”. Aclararé en este punto que lo que da calidad al momento no es que sea un momento feliz, que por supuesto esos últimos no lo han sido, sino que sea un momento que sea emocionalmente muy intenso, de los que te marcan para siempre. Esos momentos son en los que uno se da cuenta de que la patata del pecho (el corazón) no sólo sirve para latir y bombear la sangre sino para SENTIR. Sí, SENTIR con mayúsculas.

Esta capacidad de sentir es la que hace que la vida merezca mucho la pena. Incluso los momentos de duelo, con el alivio que supone el paso del tiempo, son momentos de mucho AMOR. Son momentos donde nos hacemos consciente del amor, cariño, admiración, respeto,… que tenemos hacia esa persona

Pero hay muchos momentos cotidianos que también son “momentos de calidad” que no debemos perdernos.

Son momentos muy necesarios en las relaciones: esos desayunos en familia para empezar el día con energía, esos cuentos leídos en la cama por las noches, esos besos de buenas noches, ese olor de nuestros hijos (recordaréis que ya hablé de esto en este post), esos pequeños-grandes logros cotidianos de nuestros hijos (“papá, ya sé leer en minúscula”), esos pequeños detalles que nos traen del colegio y que con tanta ilusión nos regalan,…

Os deseo para el próximo año muchos “momentos de calidad”.

Y tú, ¿has vivido muchos “momentos de calidad” este año?

¿Te apetece compartirlos?

¡¡Feliz Nochebuena!! Especialmente si en tu casa hay una “silla vacía”.

Papá, ¿este año tampoco cenarás con nosotros en Nochebuena?”, me decía esta mañana mi hijo al despedirme de él para venir a la guardia. A pesar de que ya se lo había avisado durante estos días se agarraba a su última oportunidad, el “chantaje emocional”.

Con un nudo en la garganta, como si no tuvieses saliva sino piedras en la boca: “No, hijo. Este año tampoco puedo. Este año también hay niños que están malitos y necesitan que los médicos los sigan cuidando todas las noches, también la de Nochebuena”.

Cada año se me hace más difícil responder a esta pregunta. Él puede llegar a entender que hay niños malitos y que hay que cuidarlos pero, lógicamente, quiere hacer una cena en familia como todo el mundo. No quiere que haya “sillas vacías” en la mesa.

Precisamente, cuando empiezo a pensar en las sillas vacías que habrá en cada casa es cuando soy consciente de muchas situaciones. En el fondo soy muy afortunado, tengo una familia sana y con una gran sensibilidad.

Un año más, desde Cuidar Mi Bebe,  quiero desearos una FELIZ NOCHEBUENA Y UN FELIZ DÍA DE NAVIDAD a todas las familias pero especialmente a las que tendrán “sillas vacías”:

Quiero felicitar:

  • A todas las familias que actualmente tienen atodos sus miembros en un buen estado de salud, pero especialmente las que pasarán esta noche en el hospital porque tienen alguno de sus miembros ingresado.
  • A todas las familias que se reuniráncompletas porque todos sus miembros pueden disfrutar de unas merecidas vacaciones, pero especialmente a las que no podrán hacerlo porque su trabajo no se puede quedar “descubierto” (médic@s, enfermer@s, celador@s, auxiliares, bomber@s, policias, conductores de metro o autobús,…)
  • A todas las familias quehan sumado un miembro nuevo este año(afortunadamente yo soy una de esas familias y qué grande son las alegrías que nos dan), pero especialmente a las que perdieron un ser querido (desgraciadamente también soy una de esas familias)
  • A todas las familias que cenarán cosas extraordinarias porque uno de sus miembrosencontró trabajo este año, pero especialmente a las que no podrán hacerlo porque alguno de sus miembros continúa en paro.
  • A todas las familias que mayor o menor humildad celebrarán la cenaen su hogar, pero especialmente a la gente que está en la calle, a los “sin techo”, a los refugiados, …
  • A todas las personas que cenarán encomedores sociales (algunos de ellos dejando su “silla vacia” en su casa), pero también a la gente que colaboró con alimentos y a todos los voluntarios que harán posible que cenen “en familia”.

 

Mi deseo para estos días es que descubramos la grandeza de LA FAMILIA.

¡No tienes que demostrar nada a nadie!

A ti, madre, madre de tu criatura, déjame decirte una cosa:

¡No tienes que demostrar nada a nadie!

¡Perdónate! ¡Quiérete! ¡Acéptate!

¡No tienes que demostrar nada a nadie!

Ni al papá, ni a tu bebé, ni a la pediatra, ni a la matrona, ni a la enfermera, ni a la abuela, ni a cada una de las personas que vendrán a la maternidad a visitarte.

Todos te darán lecciones de una “maternidad perfecta”, pero nadie te enseñara a ser madre.

A ser madre se aprende siendo madre, y tú ya lo eres. Eso es ya inevitable. Ya eres madres, aunque no quisieras.

Y, por cierto, eres la mejor madre para tu hijo.

No tienes que demostrárselo a nadie, simplemente lo eres.

¡No te sientas culpable!

¡Perdónate! ¡Quiérete! ¡Acéptate!

Eso sí, el miedo es libre. Tienes derecho a tener miedo.

¡Claro que tienes derecho a tener miedo durante el embarazo a que no todo salga bien!

¡Claro que tienes derecho a tener miedo a parir!

¡Claro que tienes derecho a tener miedo a no ser capaz de amamantarlo!

 

Déjame, también, decirte otra cosa:

Lo que ha ocurrido es algo grande, muy grande. Parte de ti ya no está en ti pero seguirá siendo, para siempre, parte de ti. Y a ti permanecerá conectada para siempre. Y esa conexión es muy especial. Esa conexión es muy íntima.

No tengas prisa por vivir toda tu maternidad en un día. Se vive poco a poco. Eso sí, no dejes de sentirte madre ni un solo día.

No tengas prisa por cuidarlo todo en un día. Se va cuidando poco a poco. Eso sí, no dejes de cuidarlo ni un solo día.

No tengas prisa por educarlo desde el primer día. Lo irás educando poco a poco. Eso sí, no dejes de educarlo ni un solo día.

No tengas prisa por quererlo infinito desde el primer día. Lo irás queriendo más cada día. Eso sí, no dejes de quererlo ni un solo día.

 

Te diré una última cosa:

Simplemente sé madre como tú quieras serlo.