¡Papá (mamá), no hables así de mamá (papá)!

Un viernes cualquiera en la consulta.

“Buenas tardes, princesa. Oye, María, venga, cuéntame porqué has venido a verme. ¿Prefieres contármelo tú o se lo preguntamos a ti madre?”

En ese momento mira a su madre y casi sin mirarme a mi, con la mirada dirigida hacia abajo, sin apenas salirle la voz del cuerpo suelta: “porque me duela la barriga”.

Uno, que ya empieza a ser perro viejo en estas cosas, tiene muy claro desde el principio que cuando una niña de esa edad (12 años) te dice de esa manera que le duele la barriga, no es precisamente la barriga lo que duele. Lo que duele, con un dolor inaguantable es el corazón, es el alma.

Ese “me duele la barriga” en un grito de auxilio, como lo es “me duele la cabeza” o “me mareo”.

Podemos (y digo podemos, porque es evidente que si su madre la ha traído a la consulta se lo está siguiendo) seguirle el juego durante unos minutos con preguntas tipo:

“Ah, sí. ¿Desde cuándo?, ¿Es más frecuente a alguna hora?, ¿es más intenso antes o después de comer?, ¿lo relacionas con alguna comida?, ¿has tomado algún medicamente para ese dolor?…” y así todas las preguntas que queramos.

Pero ella, en el fondo, está esperando otra pregunta. Esta esperando que la miremos a los ojos, con mucha serenidad, que sienta con sólo una mirada que la entendemos y le preguntemos: “¿Qué es lo que te preocupa, María?, ¿Estas preocupada porque mamá y papá se han separado?”

 

El tema de las separaciones y los divorcios es una realidad que está ahí y que cada vez más frecuente. Aproximadamente la mitad de las parejas terminan separándose.

Cuando las cosas no funciona, pues no funcionan. Se ha acabado el amor, has descubierto a otra persona, no puedes soportar ya esta vida,… No voy a entrar en esto, por supuesto. Cada pareja tendrá sus razones.

No tiene sentido aguantar sólo por los hijos. Eso está abocado al más estrepitoso de los fracasos. No se puede hacer hogar donde no hay hogar.

Pero lo que de verdad no tiene sentido es que se utilicen niños como moneda de cambio.

Tened en cuenta que para ellos su padre es su padre, una figura muy importante en su vida. Que su madre hable mal de su padre no le ayuda en nada. Y, de la misma manera, que su padre hable mal de su madre, la otra figura de referencia en su vida, tampoco le ayuda en nada.

Recordad que los padres somos los espejos en los que se miran nuestros hijos. Somos, por tanto, también modelo de sus futuras relaciones. No les estamos dando el mejor ejemplo cuando nos insultamos delate de ellos, cuando nos reprochamos todo delante de ellos,…

Los niños son capaces de entender cualquier situación, menos la violencia física o verbal entre las dos personas que ellos más quieren. Si se lo explicamos con tranquilidad pueden entender que mamá y papá ya no se quieran, pero eso no significa, en absoluto, que dejen de quererlos a ellos.

El mensaje que debemos transmitirles es que tengan la absoluta seguridad de que a ellos mamá y papá les siguen queriendo como hasta el momento, infinito, y que ellos no tienen la culpa de nada de lo que está ocurriendo.

 

Un favor. Que los niños no sean monedas de cambio.

Ellos deben saber que nuestro amor hacia ellos está muy por encima de cualquier desavenencia entre los padres.

 

Un deseo. Que sepamos escuchar con el corazón.

Que sepamos entender sus gritos de auxilio con ese “me duele la barriga”.

 

 

¿Puede un bebé de seis meses tomar sal?

“Doctor, Laura cumple hoy un año así que ya puede tomar sal, ¿verdad?”

Es un razonamiento que siempre me ha llamado mucho la atención. Me imagino a la pobre Laura tachando los días del calendario no por la llegada de su cumple (ya que en su primera velita no suele enterarse mucho) sino porque hasta ese día no había probado nada con sal.

Sinceramente, no sé de dónde surgen ciertos mitos. Probablemente incluso estén favorecidos por comentarios que hacemos los propios pediatras y quedan arraigados en la cultura popular arraigados como auténticas lapas.

No seré yo quien diga que la sal es sana pero no hay ningún motivo médico para que la sal que no era buena antes del año empiece a serlo después de éste.

Es cierto que los riñones de un recién nacido son inmaduros y no están preparados para “depurar” grandes cantidades de sal (de ahí que se recomiende que los biberones los preparemos a una concentración exacta, raseando los cacitos de leche y no poniéndolos colmados), pero el gran problema de la sal es otro.

La sal es perjudicial a largo plazo, provoca hipertensión arterial.

Por este motivo todos deberíamos hacer una dieta pobre en sal para evitar la hipertensión. Debemos saber que la hipertensión arterial es una enfermedad que se va desarrollando en algunas personas (sobre todo si están predispuestas genéticamente) poco a poco por el establecimiento de malos hábitos, entre ellos un exceso de consumo de sal.

La hipertensión arterial suele aparecer a partir de los 40 años. En una enfermedad que se va desarrollando lentamente durante tantos años no va a existir una diferencia significativa el haber tomado más o menos sal durante esos 6 meses.

Cuando un pediatra recomienda que no se añada sal a la comida, o se haga muy moderadamente, no es una recomendación puntual sólo para unos meses. Es un hábito que debemos establecer como habito alimenticio saludable para toda la vida.

Es casi el mismo razonamiento que hacíamos para el aceite de palma. ¿Por qué tanta alarma de algunos padres sobre el aceite de palma en las leches de fórmula si después el niño lleva un paquete de oreo al recreo y se come dos donuts en la merienda?

Debemos establecer hábitos saludables en alimentación para que se mantengan de por vida, no para ser flor de un día.

Hacer una dieta no es estar seis meses muerto de hambre y después “vuela la burra al trigo”. Hacer una dieta sería reconducir todos los malos hábitos alimentarios y acompañarlos de ejercicio físico moderado.

Conclusión: no quiero que se malinterprete el mensaje: Si no vas a cuidar la alimentación de tu bebé durante toda su infancia y juventud, no hace falta que te esfuerces en hacerlo sólo en los primeros seis meses. A la larga no habrá grandes diferencias. Si eres de esas familias, déjalo disfrutar de algo “saladito” desde el principio.

Lo realmente importante con respecto a la sal es saber que es perjudicial para la salud a largo plazo y, por tanto, evitar un exceso de consumo excesivo a largo de toda la vida.

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Nimenrix: otra vacuna para el meningococo.

En los últimos días sois muchas las familias que me habéis preguntando sobre la vacuna Nimenrix, otra vacuna frente a meningococo.

“¿Cómo?, ¿Otra vacuna para el meningococo? Pero si aún no hemos terminado de vacunar de Bexsero, que me dijo que era para el meningococo tambien, ¿no? ¿Entonces ya no tengo que poner Bexsero?”

Aclaremos el tema.

Primer mensaje claro: Son vacunas para gérmenes parecidos pero NO iguales. Bexsero previene de infecciones por meningococo B y Nimenrix previene infecciones por meningococos A, C, W e Y.

Ya hablé hace 2 años sobre los diferentes tipos de meningitis que existen y para las cuáles había vacuna. Podéis repasar el post “Vacunas para las meningitis” haciendo click aquí.

En ese post ya os hablé sobre las meningitis por:

  • Haemophilus: vacuna incluida en calendario vacunal obligatotio desde el año 1998. Por eso a la mayoría de la gente ni le suena.
  • Neumococos: la vacuna nos ha traído de cabeza durante muchos años por haber existido varias vacunas, afortunadamente cada vez más completas. Cada vacuna que salía cubría más cepas de neumococos. Hoy día prácticamente sólo se utiliza Prevenar-13 (incluye 13 miembros de la “gran familia” de los neumococos. Repasamos última modificación: incluida en calendario financiado por la Seguridad Social para todos los niños nacidos a partir de 1 de enero de 2016.
  • Meningococos: Esta es otra “gran familia” que nos trae últimamente de cabeza a todas las familias, e incluso a los pediatras.
    • – Meningococo C: disponemos desde hace años de vacuna, y en España, entre los años 1998 y 2000 se incluyó en los calendarios “obligatorios”.
    • Meningococo B: En octubre de 2015 llegó a España la vacuna Bexsero, dando mucho que hablar por el precio (aprox. 115€) y por haber tenido un suministro muy irregular (ahora hay, ahora no, ahora sí, ahora no, …) Algunas familias aún so se han decidido a vacunar. Otras ya terminaron y muchas aún están a medias En otros países europeos se está vacunando desde 2013.

 

Hasta ahora nada nuevo. Lo nuevo viene ahora:

Además de los meningococos C y B existen otros miembros de esta “gran familia” de los que los más frecuentes son A, C W e Y.

Aunque desde hace años existía vacuna para estos serotipos eran tan pocos los casos producidos por este serotipo en nuestro medio que no se recomendaba la vacunación sistemática.

Hasta ahora la vacuna para estos serotipos estaba sólo disponible para hospitales y en centros internacionales de vacunación para cuando se viajaba a determinadas de riesgo.

Mientras el aumento del número de casos por estos serotipos a afectado a África todo el mundo ha (hemos) mirado para otro lado. “Si total, hay muchos negritos. ¡Que más da que mueran de hambre o de meningitis! Quien quiera ir de safari (o a colaborar) que se vacune y punto.”

Eso sí, ahora que han comenzado a aumentar los casos al primer mundo, rápidamente han cambiado las cosas. En el momento que comenzaron a aumentar los casos en Europa se comenzó a vacunar sistemáticamente en algunos países como Inglaterra. En Estados Unidos y Canadá también está incluida en el calendario.

Ya intuyo las preguntas que me vais a hacer:

“Pero…,¿tanto han aumentado los casos en España para preocuparnos?”

Afortunadamente, NO. Los casos declarados en España en los últimos años por estos serotipos es muy escasos.

“Entonces, ¿a qué viene este revuelo con una vacuna más?”

Pues básicamente por dos motivos:

  • La vacuna ha dejado de ser de uso exclusivamente hospitalario. Ya está disponible en la farmacia. (Por cierto, el precio ronda los 55 euros, que sé que también lo preguntaréis)
  • La alarma ha surgido porque en Reino Unido ha habido un aumento del número de casos por estos serotipos, produciendo el serotipo W hasta el 25% de los casos. Como vivimos en un mundo cada vez más globalizado hablar de Inglaterra es hablar casi del barrio de al lado (muchas familias viajan un fin de semana a Londres o mandan a sus hijos a estudiar inglés allí)

“¿Qué niños deben vacunarse?”

Me ciño a palabras textuales del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española a de Pediatría:

El Comité Asesor de Vacunas de la AEP recomienda dar información a las familias sobre esta vacuna y la administración individualizada a niños y adolescentes, en particular en las siguientes circunstancias:

  • Adolescentes a partir de los 14 años (14-18) que vayan a residir en países en los que la vacuna esté indicada, como EE. UU. o Reino Unido.
  • Mayores de 6 semanas de vida, en caso de viajar a países con elevada incidencia de enfermedad meningocócica invasiva (EMI) por los serogrupos incluidos en la vacuna.
  • Mayores de 6 semanas de vida con factores de riesgo de EMI:
    • Asplenia anatómica o funcional.
    • Déficit de factores del complemento.
    • Tratamiento con eculizumab.
    • Episodio previo de EMI por cualquier serogrupo.

Contactos de un caso índice de EMI por serogrupo A, W o Y.

Se recomienda informar a los adolescentes y a sus padres de la posibilidad de ampliar la protección frente a la EMI con esta vacuna, con vistas a posibles futuros cambios epidemiológicos en España.

“¿Pero ya está la vacuna en las farmacias?”

Sí, desde ya (septiembre 2017) está disponible. Insisto, y el precio ronda los 55 euros.

“Doctor, demasiados datos de demasiadas vacunas, concretando, ¿debo vacunar a mi hijo si vivo en España?”

Si tu hijo es un niño sano sólo debe vacunarse si va a viajar a países de alta incidencia de EMI (Reino Unido o Estados Unidos).

 

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“Mi bebé se despierta cuando lo dejo en la cuna…”

“¡Doctor, estamos desesperados! ¡Absolutamente desesperados! El bebé solo quiero dormir encima de nosotros. Le doy la teta y se duerme rápidamente, pero es soltarlo y parece que la cuna en la cuna tuviese alfileres. Se despierta inmediatamente”.

No sé cuántas veces escucho esto a diario.

Entender que esto no es un problema creo que es fácil. Ahora lo voy a explicar. Lo que no es tan fácil es convencer a la abuela, a la cuñada, a la vecina del quinto, o a mi prima la de Huelva,… porque ellas son las super-madres de quienes hay que aprender.

Que un bebé quiera estar literalmente encima de nosotros no es un problema.  La naturaleza nos ha diseñado así.

Un bebé no se acostumbra a los brazos, ya nace acostumbrado, ya nace con esa necesidad.

Me explico:

Ya he hablado en otras ocasiones de la necesidad que tienen los mamíferos de ese contacto más íntimo con sus madres. Pero iré un poco más allá. Dentro de los mamíferos hay muchos tipos. Los hay que minutos horas después de haber nacido ya están corriendo detrás (insisto, detrás) de sus madres. Un potro corre detrás de mamá yegua pocas horas después de haber nacido, un borreguito corre detrás de mamá oveja pocas horas después de haber nacido,… pero un humano no corre minutos después de haber nacido detrás de mamá. Suele tardar de 12-15 meses (en ocasiones hasta18 meses) en poder hacerlo.

La naturaleza ha hecho que nuestras crías, hasta el momento en el que aprenden a desplazarse, hayan sido cargadas, porteadas, … o como queráis llamarlo por sus padres, especialmente por la madre que es de la que más íntimamente dependen.

Tened en cuenta que los carritos, las cunas,… y demás utensilios inventados para separar a la madre del bebé son un invento reciente en la historia de la humanidad. Millones y millones de generaciones han criado anteriormente a sus crías sin estos aparatos.

No quiero decir con esto que sea un “pecado mortal” poner a un bebé en un carro o en una cuna. Si los padres quieren y el bebé acepta, pues “pa´lante, como los de Alicante”, pero entended que un bebé que quiera ser porteado por su madre no es que esté mal-acostumbrado, simplemente lo hace por instinto.

Son las leyes de la madre naturaleza, no es una, mala-costumbre nuestra.

Ya sabéis que me gusta poner ejemplos con monos u otros primates puesto que son muy parecidos antropológicamente a nosotros y no están tan influidos por las modas. Son ejemplo muy claro de cómo se deben criar los bebés. Pues eso, continuando con el ejemplo anterior, los monos cargan a sus crías y duermen junto a ellas, SIN NINGÚN REMORDIMIENTO, porque es lo que la madre naturaleza ha dictado. LO DICE EL INSTINTO.

Y, por supuesto, a la gorila-abuela, a la gorila-cuñada, a la gorila-vecina del quinto y a la gorila-prima de Hueva, no se les ocurre “ACONSEJAR” a la recién mamá gorila que no coja a su bebé o no duerma con él.

Consejo: escuchemos más a nuestro instinto (a las leyes de la madre naturaleza) y menos a las vecinas, cuñadas y madres “perfectas” que todo lo hicieron bien cuando a ellas les tocó criar.

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CONTIGO…

Apenas vi aparecer esa segunda raya en el predictor

y supe que mi vida había cambiado para siempre.

 

¡Cuánta magia en ese momento!

Ya te quiero y aún no te conozco.

¡Cuánta intensidad! ¡Cuánto amor!

Presiento que mi vida ha cambiado de repente.

Ahora que lo pienso me doy cuenta que ya te quería incluso antes de que existieras.

¡Qué sentimiento más extraño!

No paro de imaginarte, no paro de proyectarte.

Ahora te veo en cada gesto.

Yo ya no soy sólo yo,

ya somos dos,

para siempre.

¡Cuan mágico es esto de llevar dos corazones dentro!

¿Niña o niño? ¡Qué más da!

Aún no sé cómo te llamarás pero…

ya siento que te quiero infinito.

Tengo muchas dudas,

tengo muchos miedos,

pero sobre todo tengo…

… MUCHO AMOR,

mucho amor para darte.

No paro de imaginarte, no paro de proyectarte.

Apenas tienes el tamaño de un alfiler y ya te quiero como nunca había imaginado que se puede querer a nadie.

¡No podía creer esto cuando me lo decían, pero ahora soy yo la que lo siento!

 

He dejado de ser yo,

Ahora somos NOSOSTROS.

Cuando veo a esa madre en el parque dando el pecho me veo a mi, CONTIGO.

Cuando veo a esa madre paseando con el carrito me veo a mi, CONTIGO.

Cuando veo a esa madre peinando a ese bebé me veo a mi, CONTIGO.

Ya no puedo verme a mi si no es CONTIGO.

Ya no puedo puedo imaginarme sola,

ya siempre me imagino CONTIGO.

¡Qué ganas tengo de poder olerte,

qué ganas tengo de poder acariciarte,

qué ganas tengo de poder besarte,

qué ganas tengo de estar CONTIGO!

¿Sabes diferenciar los terrores nocturnos de las pesadillas?

“Doctor, estamos muy preocupados, Javier lleva tres noches que a las dos horas de estar dormido comienza a gritar, llorando, con la cara desencajada, sudando,… con los ojos abiertos, pero parece que no nos escucha, ¿qué podemos hacer?”.

Por si no era suficiente con los despertares debidos a las tomas nocturnas, ahora que había comenzado a dormir del tirón, resulta que empieza otra vez a despertarse soñando, muerto de miedo, piensan la mayoría de las familias.

Aclaremos el tema, ¿se despiertan o no se despiertan?. Lo que sí está claro es que LOS PADRES SÍ SEGUIMOS DESPERTÁNDONOS.

Veamos la diferencia entre las pesadillas y los terrores nocturnos.

Los terrores nocturnos son episodios , de pocos minutos de duración, que aparecen súbitamente durante el sueño y en los que el niño está aparentemente está aterrorizado. Tienen cara de pánico y además suelen presentar signos como taquicardia, sudoración, respiración rápida,.. Estos episodios ocurren en la primera fase del sueño, normalmente en las 2-3 primeras horas, que es la de sueño más profundo. Finalizan de forma espontánea y, LO MÁS IMPORTANTE, EL NIÑO NO ES CONSCIENTE (aunque mantiene los ojos abiertos ni ve ni oye) Y NO RECUERDA LO OCURRIDO.

Por tanto, no debemos hacer nada, NO DEBEMOS INTENTAR DESPERTARLO, ya que podemos provocar el efecto contrario (agitarlo más). Sólo debemos permanecer al lado, en silencio, hasta que se le pase, cuidando de que por la agitación no se golpee. EL NIÑO SUELE VOLVER A QUEDARSE DORMIDO SIN DIFICULTAD.

Es mejor no comentarles nada a la mañana siguiente porque podemos provocar que el niño no quiera ir a dormir al cuarto.

Estos episodios suelen ocurrir en niños en edad escolar, es decir, a partir de los 3-4 años y DESAPARECEN SÓLOS.

Suelen tener antecedentes familiares, es decir, si le preguntamos a la abuela nos dirá que el padre o la madre también lo “sufrieron”.

 

Conviene diferenciar claramente los terrores nocturnos de las pesadillas.

 

Las pesadillas son ensoñaciones que producen miedo o ansiedad. Suelen ocurrir en niños entre 3-6 años. En este caso el niño SÍ LLEGA A DESPERTARSE, y suele explicar con detalle lo que estaba “viendo”. Sí recuerda lo que estaba soñando y, en ocasiones tienen dificultades para diferenciar el sueño de la realidad. Por este motivo es frecuente que el niño NO QUIERA VOLVER A QUEDARSE DORMIDO, por miedo a volver a tener otra pesadilla.

Por tanto en estos casos debemos explicarles que sólo era una pesadilla, debemos tranquilizarlos y transmitirles calma y seguridad. En ocasiones el dejarles una luz tenue encendida o dejarles con un objeto que les aporte seguridad puede reducir el miedo y la resistencia a volver a quedarse dormidos.

Las pesadillas suelen a parecer en la fase final del sueño, cuando ya llevan 6-7 horas durmiendo.

Tanto las pesadillas como los terrores nocturnos pertenecen al grupo de procesos llamados parasomnias, es decir, situaciones “normales” durante el sueño, pero la mejor manera de prevenir estos procesos es establecer una buena higiene del sueño:

– Establecer unas rutinas de horarios de sueño y una duración de horas de sueño suficientes. (Ya hablé de esto en el post “¿Cuántas horas deben dormir los niños?” Puedes leerlo pinchando aquí).

– El momento de acostarse debe estar precedido de un periodo tranquilo, de relajación, que les ayude a conciliar el sueño. Podemos hablar de situaciones agradables ocurridas durante el día y evitar hablar de situaciones estresantes o cuentos de miedo.

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¡¡Hoy es “mi cumpleaños”!!

Hoy estoy de cumpleaños. Es el séptimo cumpleaños de mi “segunda paternidad”.

Creo que no sólo debe celebrarlo mi hija, que por supuesto es la protagonista principal.

Creo que yo también (y mi mujer, por supuesto) debo celebrarlo porque hace siete años mi vida volvió nuevamente a cambiar. O mejor, hace siete años mi vida volvió a mejorar.

El nacimiento de un segundo hijo trae muchísimas enseñanzas.

Para empezar, se reviven las sensaciones del primer parto, pero con un sentimiento muy raro. Es igual pero diferente. Sí, también me quemé al coger a María (mi mujer suele reprocharme, con cariño, que en cuanto nació la agarré y no se la daba).

Pero sobre todo el nacimiento de un segundo hijo, te muestra de una manera muy clara, que el amor por un hijo se multiplica por el número de hijos, nunca se divide ( a pesar de que muchas mamás lo pasen fatal en las primeras semanas del nacimiento del segundo por el sentimiento de abandono del primogénito). Te enseña en un instante que el miedo a no poder querer a otra persona igual que querías a tu primer hijo se disipa rápidamente.

Te enseña, además, que cada maternidad-paternidad es un mundo. Depende de muchas circunstancias. Depende de la diferencia de edad con el primero, depende de tu momento vital, depende… de muchas cosas. Esto me ha enseñado mucho de la vida y son enseñanzas que puedo aplicar en mi trabajo diario como pediatra.

¡¡De cuantas maneras se puede vivir la maternidad-paternidad!!

Una situación idéntica puede ser vivida con gran tranquilidad o gran angustia por dos familias diferentes. Incluso una misma familia puede vivir una misma situación de una forma completamente distinta en función de las circunstancias.

El día del cumpleaños es también un momento de revivivir momentos, de recordar . Ves fotos y recuerdas momentos. ¡¡Cuánto vivido!! Con el tiempo las buenas ganan en intensidad y las menos buenas (malas noches, rabietas, fiebres,…) se acaban olvidando hasta el punto de casi desearlas. Pero los  hijos se deben ir educando para que crezcan. Su crecimiento es irremediable. No siempre serán bebés y cada etapa tiene su magia. Pero en días como este te das cuenta de que el tiempo pasa demasiado rápido y cada día que pasa no vuele, cada beso que no se da se ha perdido para siempre.

Los niños nos hacen mejores personas (y en mi caso creo que mejor pediatra por la capacidad de empatizar).

No puedo imaginar cómo habría sido mi vida sin ellos pero sí puedo estar seguro de que no habría sido tan completa.

¡¡Felicidades, María!!

¡¡Felicidades, mama!! Tú también has mejorado mucho en estos siete años.

¿Qué es mejor, la teta o el bibe?

Vaya por delante que no seré yo quien juzga a una madre por el método de alimentación que sigue.

Tampoco me atreveré a juzgar a ninguna familia si portean a su bebé o lo llevan en un carrito, si son muy hippies o son muy pijos, si hacen BLW o le ofrecen purés, si lo llevan a un colegio público o a un colegio privado …

Ya he hablado en otras ocasiones sobre esto (Puedes leerlo haciendo clic sobre el título de esta entrada: “¿Y tú eres de pecho o de bibe?”).

De la misma manera que se es igual de madre, faltaría más, sea el parto por cesárea o por vía vaginal, sea madre biológica o madre que adopta….

Una vez que he dejado claro que una madre es tan madre tanto si le da el pecho como bibi, haré una serie de comentarios sobre la lactancia materna o artificial.

La lactancia materna no necesita ser defendida. Tomar el pecho es lo que toca una vez que un bebé nace.

De la misma hay que explicarle a una gata que tiene que darle la teta a sus gatitos, ni explicarle a una perra que tiene que darle la teta a sus perritos. No habría que explicarle a una mujer que tiene que darle la teta a sus bebé. Es algo instintivo o, debería ser algo instintivo. Precisamente este creo que es uno de los problemas de la maternidad o la crianza de los humanos, que no nos dejamos llevar por los instintos. Intentamos razonarlo todo. Y hay cosas que no necesitan ser razonadas. Son así porque las leyes de los naturaleza las han hecho así. Lo queramos o no.

Con respecto a los beneficios de la lactancia materna no hace falta que entre en la composición química y biológica de la leche materna. Es la leche de nuestra especie. De la misma manera que no hay que defender que lo normal es que un ternero mame de la vaca o un gatito mame de la gata. Nos llama mucho la atención cuando criamos a un gatito entre una camada de cerditos, o criamos a un conejo entre una camada de perritos. Pues cuando un niño toma leche de fórmula está tomando leche de otra especie. Casi siempre de vaca , aunque puede ser de cabra u otros mamíferos.

Se utiliza la leche de vaca por que es “la más parecida” a la nuestra y la que desde el punto de vista comercial es más rentable.

No hay ningún alimento que haya ido evolucionando y perfeccionando tanto a lo largo de los miles de millones de siglos de historia de la humanidad como la leche materna.

La leche de fórmula se fabrica con leche de vaca a la que se le hacen una serie de modificaciones para que se parezca lo máximo posible a la leche materna.

El hecho de que estén haciendo leches de fórmula “plus”, “forte”,… y “no sé qué cuantas cosas más” hace pensar que las leches anteriores que no eran tan “megasúper” les faltaba algo, ¿no?.

Pero lo que realmente es una pena es que una lactancia materna no se lleve a cabo por un mal asesoramiento. Y esto no es culpa de la madre sino del pediatra o cualquier otro profesional sanitario que se dedique al asesoramiento sobre la lactancia. Además en estas ocasiones el médico queda como un dios y la madre queda frustrada porque a “fracasado” en su intento de lactancia.

Dicho todo esto resumiré diciendo que dar la teta es lo que las leyes de la naturaleza habían diseñado como alimentación de un bebé, pero esto no significa que haya que culpabilizar a una madre por no dar el pecho.

Insisto, casi siempre que una lactancia se interrumpe es por un mal asesoramiento, de lo cual la madre no tiene ninguna culpa.

Cada familia, especialmente la madre (ya que es la que está directamente implicada) debe decidir el método de alimentación que quiere para sus bebés.

Si estás de acuerdo, comparte esta información.

¿Somos gilipollas? (Perdón). El nuevo reto que se ha hecho viral en internet.

No salgo de mi asombro.

¡¡Hasta donde puede llegar la imbecilidad de la especie humana!!

¿Los adultos somos gili… o qué? (Perdón, pero es que creo que no tenemos otro calificativo)

Una barbaridad más.

Ya he visto últimamente muchos tipo de barbaridades: niñas adolescentes jugando al muelle, niños que juegan a comprimirse el cuello asfixiándose, … y ahora otra nueva moda de “reto” que ya se ha cobrado su primera víctima infantil en Estados Unidos (podéis leer la noticia pinchando aquí).

Os resumo: Una niña de 8 años que, junto a una amiga y tras visualizar en internet uno de estos retos, deciden ponerlo en práctica con resultado fatal tras las quemaduras.

¿Sabéis lo grave que pueden llegar a ser las quemaduras?

Por dios, hagamos que las redes sociales sirvan para difundir información contrastada y de calidad, o humor si queréis pero no para darle visibilidad a este tipo de barbaridades. Existen multitud de vídeos de adultos echándose agua hirviendo por lo alto y que se hacen virales .

Por favor, insisto por enésima vez, INTENTEMOS LOS ADULTOS SER EJEMPLOS PARA LOS NIÑOS.

NO compartid ni, por supuesto, haced retos de este tipo.

Comparte, por favor.

Doctor, ¿a qué edad debo sacar a mi bebé de mi cuarto?

La respuesta a esta pregunta, como tantas otras relativas a la crianza, no pueden ser generales. Depende de muchas circunstancias pero una premisa es básica si no queremos vivir otra situación más de la crianza con la maldita sensación de CULPA: un bebé podrá salir del cuarto cuando una familia, especialmente la madre, se sienta preparada y convencida para hacerlo.

Plantear un fecha o edad exacta para sacar a un bebé del cuarto lo único que generará es un estrés innecesario en la crianza del bebé. Cada bebé es diferente (existen bebés muy tranquilos, bebés de alta demanda,…) y las circunstancias familiares también son diferentes (hay que considerar si ambos padres trabajan, si la familia es monoparental,…)

El modelo de crianza de hoy día, con ambos padres trabajando en la mayoría de los casos, hace que se toleren mal, en general, las “malas noches”. En cuanto la baja maternal se termina (4 meses en la mayoría de los mejores casos) muchas familias se empiezan a plantear o a desear sacar al bebé del cuarto. Inicialmente el deseo es que el niño aguante toda la noche sin hacer ninguna toma nocturna (“Doctor, habrá que meterle ya los cereales que duerma del tirón, ¿no?”). Creo que con este tipo de deseos iremos evolucionando hasta que podamos poner a los niños por la noche en “modo avión”.

Pareciera que la única necesidad básica de un bebé fuera la comida. Esto no es así, en absoluto. Existen algunas necesidades tan básicas y tan primordiales como la comida, por ejemplo el apego, entendiéndolo como contacto físico, como el sentimiento de protección que necesita una cría.

Para entender todo esto, como en la mayoría de las dudas sobre la crianza en las primeras semanas o meses de vida, basta con observar cómo se comportan en situaciones similares el resto de los mamíferos (en los cuales no influyen las “modas” ni la opinión de la cuñada, de la suegra, ni de la vecina del cuarto).

Pensad en una camada de gatitos, o perritos,… o cualquier otro mamífero. ¿Dónde duermen? Pues eso, en el regazo de la madre hasta que de manera natural se van “despegando” de ésta. Es decir, el colecho es absolutamente normal en la crianza de los mamíferos.

A priori se tiende a pensar que el estrecho vínculo que establece los bebés con su madre se deben sobre todo a la necesidad de ser alimentados pero esto no es así. Ya desde los años 60, gracias a los experimentos del neuropsicólogo Harry Harlow con los monos reshus conocemos que en las necesidad básicas de los primates (que son los animales más parecidos a nosotros) es más importante el regazo que la propia alimentación.

Si veis el vídeo que os muestro a continuación sobre las crías de estos animales criados en soledad (sin sus padres, sobre todo sin su madre) veréis cómo cuando se les da acceso a la madre que alimenta (una estructura metálica con forma de mona y un biberón) y a la que aporta regazo (estructura de trapo, con pelo y sin alimento, con forma de mona), prefieren claramente a la segunda, a la mona de pelo, de trapo, la que aporta regazo.

Y una observación más, cuando se les introduce en la jaula un objeto peligroso (en este experimento una especie de robot) se observa cómo buscan inmediatamente a la mona de pelo. El regazo les aporta seguridad.

Todo este razonamiento sobre el apego no es sólo aplicable al momento de sacar del bebé de nuestra cama o nuestro cuarto sino sobre la maldita recomendación de “No lo cojas cuando llora que se va a acostumbrar a los brazos”. Sobre esto ya escribí otro artículo que podéis leer pinchando aquí.

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