¡Cuánto tengo que aprender!

Hacer guardias en la unidad de cuidados intensivos pediátricos es siempre duro, y no me refiero sólo al trabajo físico, que también.

Ver a un niño debatirse entre la vida y la muerte desgasta mucho emocionalmente. Creo que más cuando eres padre (madre) porque es inevitable, en muchas ocasiones, verte reflejado en esos padres o ver a tu hijo reflejado en esos niños.

Hacer estas guardias, y más en fiestas, te da unas dosis de hiperrealismo y de “pies en la tierra” y de aprender a valorar los pequeños detalles que ni el mejor libro de autoayuda se acerca ni de lejos.

Cierto es que como médico hacer una de estas guardias, y a pesar del cansancio físico y emocional, compensa.

Emocionalmente desgasta mucho, pero como comenté en el post de “¡Bendito desorden!”, compensa.

Sí, compensa mucho.

Porque después de ver lo que vemos aprendes a valorar lo que de verdad importa.

Aprendes a valorar que las cosas importantes no se pueden comprar.

El dinero no sirve para esto. El dinero sólo ayuda si la salud no falta.

Cuando ves cómo una madre (padre) acaricia esas manos gorditas (aunque su hijo esté lleno de cables y catéteres), cómo le lee un cuento (aunque su hijo esté sedado), … entiendes lo grande que es el amor de unos padres.

Ves a esos padres manteniendo el tipo delante de su hijo y después los vez cabizbajos, llorando en algunos de los rincones del hospital (¡ay, lo que habrán escuchado esos rincones…!)

Sí, cuando ves esto, aunque sufres, aprendes mucho de LA VIDA.

A esos padres les das igual que sea la feria de abril, nochebuena o los reyes magos,…

Esos padres están deseando que su hijo tenga cólicos, que sea un “malcomedor, que monte berrinches,…

Esos padres están deseando que su hijo se manche de chocolate, tire las cosas al suelo, derrame el vaso de leche en el desayuno, que no quiera bañarse,…

 

Sólo quiero recordar una cosa a estas familias: la vida os pagará de sobra este sufrimiento porque seréis capaces de valorar cosas que de otra forma no valoraríamos.

 

¡Ánimo, mucho ánimo! 

¡Cuánto tengo que aprender!

La detección de sordera en los recién nacidos.

Como ya comenté en otra entrada, tras el nacimiento los controles que necesita un bebé son:

  • La prueba del talón (podéis repasarlo pinchando aquí).
  • La detección de sordera (otoemisiones acústicas).
  • La primera revisión con el pediatra.

En el post de hoy aclararemos el tema de la sordera en los recién nacidos.

Responderé a las preguntas más habituales.

¿Es frecuente la sordera en recién nacidos?

En España 5 de cada 1000 recién nacido presentará algún tipo de sordera y en 1 de cada 1000 esa sordera será profunda. 

Algunos factores de riesgo para sordera son: prematuridad, bajo peso al nacimiento, infecciones durante el embarazo, antecedentes familiares de sordera… 

¿Por qué es importante valorar si oye bien un recién nacido?

Un niño que no oye bien tendrá dificultades para hablar y comunicarse, y esto afectará a su desarrollo social, escolar e incluso emocional.

¿Cuándo se hace la prueba?

Conviene que la prueba se haga en los primeros días de vida. Depende de la dinámica de trabajo del lugar de donde haya nacido el bebé se irá de la maternidad con la prueba hecha o al menos con la cita programada para realizarla antes del primer mes de vida.

¿En qué consiste la prueba para detectar la sordera?

Existen 2 tipos de pruebas:

– Otoemisiones acústicas

– Potenciales evocados auditivos.

En casi todos los centros la prueba que se realiza inicialmnete son las otoemisiones acústicas, que consiste en colocar en el conducto auditivo una especie de “auricular” que emite un sonido y recoge posteriormente la respuesta que ese sonido produce en la cóclea, es decir, nos dice si el bebé lo escucha o no. Para realizar la prueba es conveniente que el bebé esté tranquilo o durmiendo.

Esta prueba no causa ninguna molestias al bebé.

¿Cuáles son los resultados de la prueba?

Si el resultado de la prueba de audición es normal, quiere decir que el niño oye bien en ese momento. Se dice que el niño PASA la prueba.

Casi siempre las sorderas permanentes infantiles están presentes al nacer casi, pero algunas se desarrollan más tarde.

Si el resultado es NO PASA, no quiere decir que el niño tenga sordera, solo indica que deberá ser remitido a un especialista en otorrinolaringología para realizarle un estudio más detallado que confirme o descarte si hay algún problema.

Sólo una pequeña parte de los niños que NO PASAN el cribado inicial tienen realmente una sordera.

¿Cuándo conviene confirmar el resultado?

Conviene que a los tres meses de vida se conozcan los resultados definitivos que permitan confirmar o descartar la existencia de una alteración auditiva para poder orientar el seguimiento cuanto antes.

El tratamiento se iniciará a partir de los 6 meses de vida, mediante ayudas auditivas y logopedia.

 

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La prueba del talón.

Muchas son las dudas que invaden a los padres, sobre todo a “los primerizos”, para los que todo es nuevo, respecto al cuidado de sus bebés.

Una de las preguntas que se hacen estos padres son:

“¿Qué seguimiento médico debe tener ahora mi hijo?”

Tras el nacimiento los controles que necesita un bebé son:

  • La prueba del talón.
  • La detección de sordera (otoemisiones acústicas).
  • La primera revisión con el pediatra.

En otra entrada desarrollaré el tema de las otoemisiones acústicas y de la primera revisión con el pediatra: ¿para qué sirven?, ¿en qué consisten?, ¿cuándo es conveniente realizarlas?,…

 

En el post de hoy aclararé el tema de la prueba del talón:

¿En qué consiste la prueba del talón?

La prueba del talón es un análisis de sangre que se realiza a todos los recién nacidos para detectar precozmente determinadas enfermedades endocrino-metabólicas y así poder tratarlas precozmente.

¿Por qué se hace en el talón?

Simplemente, por sencillez. El talón es un lugar del cuerpo en el que con un simple pinchazo es fácil conseguir unas gotas de sangre, que son suficientes para esta prueba.

Si por otro motivo el bebé necesitase una analítica (por ejemplo para medir la bilirrubina) y la enfermera le pinchase en una vena, esa misma sangre serviría, por supuesto, para hacer la prueba del talón.

Estas gotas de sangre se recogen en una ficha especial. Es muy importante que los datos de filiación (dirección y teléfono) estén bien rellenos porque ahí es donde se informarán los resultados.

¿Cuándo debe realizarse la prueba del talón?

Debe realizarse entre el tercer y quinto día de vida del bebé, una vez que ya haya tomado alimento.

En algunas circunstancias especiales como son los recién nacidos prematuros, los de bajo peso al nacer y los gemelares conviene repetir la prueba a los 15 dias de vida.

¿Qué tipo de enfermedades detecta?

Se buscan las enfermedades endocrino-metabólicas más frecuentes y para las que hay un tratamiento que, si se aplica de forma precoz, mejore considerablemente el pronóstico.

Estas enfermedades son:

  • Hipotiroidismo.
  • Fenilcetonuria.
  • MCADD (Deficiencia de acil-CoA deshidrogenasa de cadena media).
  • LCHADD (Deficiencia de 3-hidroxiacil-CoA deshidrogenasa de cadena larga).
  • Acidemia glutárica tipo 1.
  • Fibrosis quística.
  • Anemia de células falciformes.
  • Hiperplasia suprarrenal congénita.
  • Déficit de biotinidasa.

En algunas comunidades autónomas, entre ellas Andalucía, a través de lo que se llama el tándem masa se pueden detectar hasta 21 enfermedades.

 

¿Y si mi hijo no se hace la prueba del talón?

El problema es que si es portador de algunas de las enfermedades antes mencionadas no se detectará hasta que el niño presente síntomas y en ese caso el pronóstico será mucho peor ya que en muchas de ellas, sin el tratamiento adecuado, pueden provocar retraso mental o afectar a órganos vitales como el hígado, los riñones, los pulmones o el corazón.

En el caso de detectarse precozmente, con una dieta o un tratamiento adecuado, se puede mejorar el pronóstico. 

¿Cuándo y cómo se conocen los resultados?

  • Si los resultados son normales: recibirá una carta, a nombre de la madre, entre los 20 y 30 días después de la prueba.
  • Si los resultados no están dentro de los límites normales: se le llamará a los números de teléfonos que se dejaron en la ficha. Esto no significa que el bebé tenga la enfermedad sino que necesita otras pruebas para confirmar o descartar la enfermedad.
  • Si las muestras no son válidas: se les llamará por teléfono o se le informará por carta, para repetirlas.

¿Qué puedo hacer si, pasado ese tiempo, no he recibido los resultados?

Si pasado un mes tras la prueba no ha recibido los resultados puede llamar al teléfono de SALUD RESPONDE (902 50 50 60) para que le informen de los resultados. Es importante en este caso que conserve el resguardo que le darán tras la realización de la prueba para poder identificar la muestra.

 

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Lo que debes saber de la varicela…

 

 

 

 

 

 

 

La imagen que encabeza esta entrada corresponde a un niño que atendí ayer en la consulta. Creo que ilustra muy bien lo fastidiosa (por no decir otra cosa) que, a veces, es la varicela.

 

No quiero echar más leña al fuego. No quiero reactivar la polémica de por qué en su momento se retiró, sin ningún motivo científico que justificara esa decisión (como expliqué en esta entrada), la vacuna de la varicela del mercado. Eso ha hecho que muchos niños que ahora tienen 4-5 años hayan quedado en una situación de “limbo vacunal” con respecto a la varicela y ,en los últimos años “, estemos asistiendo a brotes de varicela muy numerosos, más propios de otras épocas.

 

Hoy quiero, con un espíritu más prácticoque crítico, aclarar qué debemos hacer una vez que un niño ha pillado la varicela.

 

Con respecto al contagio…

En primer lugar hay que decir que varicela puede haber todo el año pero los brotes más típicos son en invierno y, sobre todo, en primavera. Ahora, en abril, estamos en pleno brote.

Basta que una persona no inmunizada esté en contacto con alguien que la esté padeciendo o incubando y es prácticamente seguro que se contagiará (es una de las enfermedades más contagiosas que existen).

Precisamente el quid de la cuestión es que, al igual que otras enfermedades, se puede contagiar antes de dar la cara. Esto hace que sea muy complicado, por no decir imposible, cortar la transmisión del virus ya que desde varios días antes de que veamos las primeras pupitas esa persona está contagiando, y seguirá contagiando hasta que dejen de aparecer vesículas y las lesiones se conviertan en costras (aproximadamente 5-7 días después de la aparición de los primeros granitos).

Normalmente los contactos (hermanos, compañeros de la guarde o el cole, …) susceptibles (los que no están inmunizandos) irán cayendo cada 15 días.

 

Con respecto al tratamiento…

La varicela es una enfermedad vírica y como tal solemos tratar sólo los síntomas que produce.

En niños sanos suele ser suficiente con baños con jabones de avena y aliviar los síntomas que produce. Los síntomas más molestos son:

  • Picor: es el principal problema de la varicela ya que a demás de lo incómodo que es, inevitablemente (sobre todo en el caso de niños) provoca rascado y el rascado puede provocar infección de la piel. Es importante que los niños tengan las uñas bien cortas para evitar la sobreinfección por rascado. Si el picor es leve puede ser suficiente con utilizar algunas lociones que contienen sustancias que alivian el picor (calamina). Si el picor es intenso conviene utilizar un antihistamínico por vía oral.

En el caso de que haya algún signo de sobreinfección de la piel pueden ser necesario cremas antibióticas.

  • Fiebre y malestar general: para esto se utiliza el paracetamol. Hace unos años, en la época de la aspirina (por cierto, ¡qué buenas estaban las aspirinas infantiles! ¿cómo no acordarse, verdad?) se describieron bastante casos de síndrome de Reye (enfermedad en la que falla el hígado) al utilizar aspirina en la varicela. Como el ibuprofeno y la aspirina pertenecen a la misma familia de medicamentos (AINES) podéis escuchar que no se recomienda el uso de ibuprofeno como antitérmico en la varicela.

Sólo en determinados casos utilizaremos un antivírico, el aciclovir, para “matar” al virus.

El tratamiento con aciclovir ha demostrado disminuir los días de fiebre y el número de lesiones, siempre que se administre precozmente (en las primeras 24-48 horas del inicio del exantema), pero no está recomendada su administración de forma sistemática sino sólo a niños con algunas circunstancias especiales, por tener mayor riesgo de complicaciones. Utilizaremos aciclovir por vía oral en:

  • Niños mayores de 12 años y adultos.
  • Pacientes con problemas cutáneos o cardiovasculares.
  • Niños que toman tratamiento con corticoides (orales o inhalados).
  • Niños que toman derivados de los salicilatos (aspirina) de forma crónica.
  • Niños con enfermedades crónicas (fibrosis quística, diabetes,…)
  • En niños menores de 6 meses no está claro si debe usarse.

 

Existen circunstancias que pueden hacer que la varicela sea aun más grave. En estos casos el niño se ingresará para poner aciclovir intravenoso:

  • Niños con inmunodeficiencias o con tratamientos inmunosupresores (quimioterapia o corticoides a dosis altas)
  • Varicela neonatal por varicela materna 5 días antes del parto o 2 días después del parto.
  • Si la varicela se complica con encefalitis, meningitis, neumonía,…

 

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Resuelve tus dudas sobre las vacunas.

Los múltiples cambios en el calendario vacunal y los problemas de suministro de vacunas generan entre los padres, e incluso entre los pediatras (¡¡nos van a volver locos!!), multitud de dudas.

Los problemas “actuales” que más dudan generan son:

  1. Vacuna de la varicela.

“¿La vacuna de la varicela la pasa la Seguridad Social?”

Realmente desde hace ya muchos años la vacuna de la varicela estaba financiada por la Seguridad Social. El problema es que antes la pasaba a los 12 años. Con esa edad la mayoría de los niños ya habían padecido la varicela. Conclusión: mientras los niños seguían padeciendo la varicela, las vacunas se morían de risa en los frigoríficos de los Centros de Salud.

La vacuna se puede administrar desde los 12 meses y la única manera de hacerlo era de forma privada.

En 2013, y sin ningún motivo científico que lo justificara, fue retirada del mercado y ya no se podía poner ni de forma privada.

Posteriormente se ha vuelto a reintroducir la vacunación por la Seguridad Social pero a una edad más temprana. Se han vacunado de manera gratuita todos los niños que cumplieron los 15 meses en 2016 y a todos los posteriores.

Actualmente se pone una dosis a los 15 meses y la dosis de recuerdo a los 3-4 años.

  1. Vacuna de neumococo (Prevenar).

“¿El Prevenar lo pasa la Seguridad Social?”

Andalucía ha sido una de las últimas Comunidades Autónomas en financiar la vacuna antineumocócica pero a día de hoy la vacuna Prevenar está incluida como “obligatoria” en todo el territorio español.

En Andalucía se tomó la decisión de incluirla en el calendario vacunal “obligatorio” (financiado por la Seguridad Social) desde el día 1 de diciembre de 2016, incluyendo a todos los niños nacidos a partir del 1 de octubre de 2016. Parece que en las próximas semanas se va a hacer extensivo a todos los niños nacidos en el año 2016. Es decir, parece que a partir de ahora todos los niños nacidos a partir del 1 de enero de 2016 recibirán la vacuna de Prevenar de forma gratuita.

 

  1. Vacuna de meningococo B (Bexsero).

“¿Es recomendable vacunar de Bexsero?”

Pues claro. A esto respondo con una pregunta: ¿es recomendable viajar con cinturón de seguridad abrochado y airbag? Pues eso. La única manera de prevenir la infección por meningococo B es la vacuna.

El riesgo de infección por meningococo B es mayor en los menores de 2 años. Por tanto, es en estos niños en los que más debemos insistir en su vacunación. De la misma manera que debemos insistir especialmente en el cinturón y el airbag en los conductores que viajan a alta velocidad.

“Pero me han dicho que no hay vacuna…”

Esta vacuna “ya nació mal”. Desde el principio ha habido déficit de suministro. Esto ha generado muchas dudas en la vacunación. Ha habido problemas con el suministro en los últimos meses pero desde principios de abril la vacuna está llegando con cierta “alegría” a las farmacias, sobre todo a las farmacias de la calle.

Aprovecho para recordar una premisa básica en vacunación: “dosis puesta, dosis que cuenta”. Es decir, si tu hijo ya recibió alguna dosis y se quedó a medias, ahora sólo debes ponerle las que le faltan, aunque haya pasado más tiempo.

 

  1. Vacuna de los 6 años (difteria + tétanos + tosferina)

“¿Cuándo le podré poner a mi hijo la vacuna de los 6 años?”

Debido al aumento de casos de tosferina y tosferina maligna en los últimos años, a finales de 2015 se tomó la decisión de posponer la vacunación de los niños de 6 años en favor de las embarazadas con idea de que los recién nacidos naciesen protegidos frente a la tosferina. Las madres se vacunan durante el embarazo, fabrican los anticuerpos protectores y se los transfieren a su bebé a través de la placenta. Al haber surgido un grupo poblacional más para vacunar (las embarazadas) ha habido una época de “déficit” de stock que parece haberse compensado ya. Los centros de salud de Andalucía están iniciando una captación activa de los niños que en 2015 y 2016 cumplieron los 6 años y se habían quedado sin vacunar. Se comenzará por los que cumplieron los 6 años en 2015, es decir, por los más mayores.

 

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NO SÉ CUÁNTO TIEMPO…

No sé cuánto tiempo más desearás dormir en mi regazo.

No sé cuánto tiempo durará tu sonrisa inocente.

No sé cuánto tiempo más me dejarás acariciar tu pelo mientras duermes.

No sé cuánto tiempo seguiremos haciendo guerras de almohadas.

No sé cuánto tiempo más seguirás viniendo a mi cama porque tienes miedo.

No sé cuánto tiempo seguirás pidiéndome que te lleve al parque.

 

Sé que no durará para siempre.

Sé que puede llegará el momento en el que, quizás, hasta me rechaces.

 

Cuando llegue ese momento…

Me acordaré de estos momentos.

Miraré tus fotos, tu ropa, tus juguetes

Miraré tu cuarto, tus cuentos, tus

 

Tú ya no olerás a bebe y yo, con suerte, oleré a viejo.

 

Para entonces muchas cosas habrán cambiado.

Sólo una permanecerá para siempre:

Tú eres mi hijo y yo soy tu padre.

 

Pero por el momento disfruto con cada uno de estos detalles.

Gracias, hijo por todo lo que me das.

 

¡¡HA VUELTO LA VACUNA DE LOS SEIS AÑOS!!

La vacuna de los 6 años es la dosis de recuerdo de difteria, tétanos y tosferina.

A finales de 2015, debido al aumento de casos de tosferina en lactante de corta edad se tomó la decisión de postponer la vacunación de los niños de 6 años en favor de poner dicha vacuna a las embarazadas. Todo esto con idea de que la embarazada fabrique los anticuerpos frente a la tosferina y se los transfiera a su bebé a través de la placenta. De esta forma el bebé nace ya protegido frente a la tosferina. Esto es muy importante ya que esta enfermedad puede ser muy grave, incluso letal, si se padece con pocas semanas.

Durante el años 2016 y lo que va de 2017 los pediatras hemos tenido que aguantar miles de veces la pregunta:

“¿Qué esta pasando con la vacuna de los 6 años?”

Pues bien. Hay buenas noticias.

¡¡HA VUELTO LA VACUNA DE LOS SEIS AÑOS!!

Tras la última reunión de la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad se ha tomado la decisión a nivel nacional del restablecimiento progresivo de la vacuna.

En los centros de salud de Andalucía se va a iniciar una captación activa de los niños que en 2015 y 2016 cumplieron los 6 años y se habían quedado sin vacunar. Se comenzará por los que cumplieron los 6 años en 2015, es decir, por los más mayores.

Hay que señalar que la vacunación de las embarazas frente a la tosferina continuará.

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¡¡Cuidado con los frutos secos!!

Las cosas no pasan hasta que pasan.

¡Fue un segundo que nos descuidamos!” Eso es lo que dicen (decimos) todas las familias cada vez que un niño sufre un accidente.

Efectivamente, todo pasa en un segundo.

Pero como sabéis los niños son “cajitas de bombas” y debemos evitar todo lo evitable. Aun así nos la podrán liar.

Uno de los problemas de los accidentes es el sentimiento de culpa que genera en los cuidadores.

Pues bien, con los frutos secos debemos tenerlo claro:

¡¡No debemos dar frutos secos a los menores de 4 años!!

 

Y esto no es porque los frutos secos sean malos, de hecho son incluso buenos ya que contienen ácidos grasos mono y poliinsaturados.

Aclararé los dos problemas fundamentales de los frutos secos:

  • Riesgo alergénico: debido a que son uno de los grupos de alimentos más alergénicos no se recomienda su introducción hasta los 15-18 meses (por ejemplo mezclado con los cereales o en la masa de un bizchoco,…).
  • Riesgo de aspiración: Esto es debido a que los niños al menos hasta los 3-4 años no comienzan a masticar bien. Por tanto existe mucho riesgo de que con determinadas texturas (en los que se desprenden trocitos), como por ejemplo los frutos secos, existe mucho riesgo de aspiración bronquial.

Los frutos secos son una de las causas más frecuentes de atragantamiento. Hasta un 70% de los atragantamientos está causado por frutos secos, principalmente cacahuetes.

Los niños de uno a cuatro años son los que presentan mayor riesgo. A menudo son los propios familiares quienes les ofrecen estos alimentos, con el consiguiente sentimiento de culpa.

A veces, el cuerpo extraño puede atascarse en una zona intermedia de los bronquios y, aunque al principio deje pasar el aire, puede ocurrir que se mueva o que provoque una reacción inflamatoria alrededor y obstruya completamente las vías aéreas.

Por tanto, este es un ejemplo típico de MÁS VALE PREVENIR QUE LAMENTAR.

Aprovecho esta entrada para recordar qué debemos hacer si un niño sufre una aspiración de cuerpo extraño. Puedes leerlo pinchando aquí.

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¿Cómo saber si tu hijo tiene autismo?

 

El autismo es un trastorno que afecta a la comunicación del lenguaje, el interés por otras personas y las relaciones sociales.

Hay que saber que el desarrollo psicomotor de un niño es muy variable y, por tanto, las fechas o plazos que voy a dar son orientativos. No todos los niños hablan a la misma edad, unos niños andan antes que otros,… Además hay que considerar que son especialmente difíciles de valorar estos logros en los menores de 2 años. Por tanto, este artículo debe ser leído e interpretado con mucha cautela

Pero sí quiero dar una serie de signos que, como padres, deben hacernos sospechar que pudiera existir un trastorno en el desarrollo. La mayoría de los padres suelen comenzar a sospechar cuando empiezan a comparar el desarrollo de su hijo con el de otros niños de similar edad o al comparar las cosas que hacía su hermanito con esas edad.

Son muchos más signos los que valoramos los pediatras pero en este artículo quiero resaltar los que creo que a cada edad son más fáciles de detectar por los padres:

Antes de los 12 meses:

  • No suele dirigir la mirada a las personas.
  • No se anticipa, es decir, no nos echa los brazos cuando lo vamos a coger.
  • No muestra interés por los juegos interactivos (“cucu-tras”).
  • No se asustan ante los extraños sobre los 9 meses.

Después de los 12 meses:

  • No suelen mantener la mirada.
  • No responden a su nombre.
  • No señalan para pedir las cosas y no miran hacia donde otros les señalan.
  • No imitan.
  • No muestra interés por los juegos interactivos (“cucu-tras”).
  • No balbucea como si conversara con el adulto.

Entre los 18-24 meses:

  • No suelen mantener la mirada.
  • No responden a su nombre.
  • No señalan para pedir las cosas y no miran hacia donde otros les señalan.
  • Tienen un retraso en el lenguaje comprensivo. No entienden bien órdenes sencillas. Ej: “Trae los zapatos”, “Tira ese papel a la basura”,…
  • Suelen hacer una regresión del lenguaje: empiezan usando algunas palabras y progresivamente, en vez de decir más palabras, dicen menos.
  • No suelen hacer juegos simbólicos (por ejemplo curar una muñeca que tiene fiebre, …)
  • Suelen hacer juegos con actividades muy repetitivas (encender y apagar,…)
  • No muestran interés por otros niños o hermanos
  • No imita.
  • Pocas expresiones para compartir afecto positivo.

 

Insisto que estos signos, por separado, pueden no significar nada. Pero si detectamos alguno de ellos conviene que se lo comentemos a su pediatra para que éste valore el desarrollo psicomotor e inicie, si es necesario, el estudio o seguimiento pertinente.

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A todas os admiro.

Una circunstancia que he vivido hoy en la guardia me ha vuelto a poner delante de mis ojos la gran diferencia que hay en la forma de vivir la maternidad. Después de un rato pensando, no puedo decir, cuál es el mejor “estilo”. Bueno, mejor dicho, sí que puedo: para cada familia su estilo de crianza es el mejor.

Cada madre con sus circunstancias debe ser entendida y respetada.

Sí, todas.

Las que buscaron un bebé y lo tuvieron y las que tuvieron un bebé sin buscarlo.

Las que vino a la primera y las que lo tuvieron tras muchos intentos, o con la ayuda que se necesitase.

Las que tienen al lado a papá y las que decidieron tenerlo solas.

Las que parieron por abajo, las que parieron por cesárea, las que adoptaron, las que subrogaron,

Las que dan teta y las que dan bibi.

Las que portean y las que lo llevan en carro.

Las que lo llevan a la guarde y las que no lo llevan.

Las que dan triturado y las que dan entero.

Las madres trabajadoras y las que se quedan en casa.

Las madres de hijos únicos y las madres de familias numerosas.

Las que tienen niños sanos y las que tienen niños enfermos.

Las que salen a despejarse y las que se quedan todo el día con sus hijos.

Las risueñas y las lloronas.

 

Sí, todas.

 

Todas deben ser entendidas y respetadas.

A todas os admiro.

 

Porque todas, desde el momento que son madres, tienen una parte de su corazón en otro ser por el que darían todo.

Sufren cuando su hijo sufre y se alegran cuando su hijo está féliz.