¿Es recomendable alternar Dalsy y Apiretal?

fiebre

La fiebre sigue siendo el principal motivo de consulta en Urgencias.

Ya he escrito varias entradas en este blog sobre la fiebre y no me cansaré de recordar (aunque lo repita en la consulta más de cien veces todos los días) que “tratamos al niño, no a la temperatura del niño”. Que “la fiebre es un mecanismo de defensa. No debemos temerla. Gracias a la fiebre se lo ponemos difícil a los virus. A la temperatura corporal normal, los virus campan a sus anchas en nuestro cuerpo, replicándose e invadiéndonos, pero si el cuerpo aumenta su temperatura fríe al virus”.

Acerca de la fiebre existen muchos falsos mitos. Uno de los principales es que los niños con fiebre alta pueden convulsionar (ya aclaré esto en este post). Esto hace que la fiebre sea un síntoma muy temido entre los padres y me repetís continuamente: “es que llevo toda la noche alternando ibuprofeno con paracetamol y no consigo bajarle la temperatura de 38ºC”.

Pues eso, esta es la cuestión de hoy: ¿Es recomendable alternar el uso de paracetamol e ibuprofeno para bajar la fiebre?

Esta es una costumbre hiperextendida entre los padres y, sí, también entre muchos compañeros pediatras.

Pues tengo que decir que esa práctica no tiene ninguna justificación. No existen estudios científicos que avalen esa práctica. Sin embargo, sí está demostrado que combinar varios medicamentos aumenta el riesgo de efectos secundarios por interacciones en el metabolismo y porque si combinamos varios medicamentos estamos más expuestos a confundirnos con la dosis. Me he encontrado muchas veces que erróneamente se le estaba dando al niño ibuprofeno con la dosis de paracetamol y viceversa.

Por tanto mi recomendación es:

  • Debemos tratar el disconfort del niño, no la temperatura. Es decir, aunque un niño tenga 39ºC de fiebre, si está corriendo, jugando y “dando la lata” no debemos dar ningún medicamento antitérmico. Si acaso, desabrigarlo un poco para que se encuentre más confortable.
  • De entrada, esmejor utilizar un solo antitérmico. Normalmente paracetamol cada 4-6 horas. Aunque si el niño es mayor de 6 meses y no tolera el paracetamol (lo siento, pero hay que decir que el apiretal está más malo que el dalsy) se puede utilizar ibuprofeno.
  • Sólo en casos puntuales, en los cuales el niño se encuentre muy afectado por la fiebre utilizaremos losantitérmicos de forma combinada.

Comparte esta información para acabar con uno de los falsos mitos del manejo de la fiebre.

 

La otitis media.

otitis

Llega el frío y con él, inevitablemente, los resfriados. Una de las complicaciones más frecuentes de éstos es la otitis media aguda.

Siendo muy simples podemos dividir la otitis en dos grupos:

  • Otitis externas: son las otitis propias del verano, también llamadas otitis del nadador. En este post ya hablé de ellas.
  • Otitis media aguda: son las otitis propias del invierno. A estas va dedicado este post.

Responderé a las preguntas más frecuentes que me hacéis:

¿Qué es una otitis media?

Es la infección aguda del oído medio, es decir, la parte del oído que está situado justo por detrás del tímpano.

¿Es frecuente?

Es una de las infecciones infantiles más frecuentes. Durante los primeros años de la vida un 80%-90% habrá padecido al menos un episodio de otitis.

¿Cual es la causa de la otitis media aguda?

La otitis media aguda puede ser producida tanto por virus como por bacterias. De éstas las más frecuentes son: es una infección en la que pueden estar implicados tanto virus como bacterias: El neumococo,  el Haemophilus influenzae no tipable y la Moraxella catarrhalis.

¿Por qué se producen?

La mayoría de las veces se produce porque parte del moco que presenta un niño cuando está resfriado, a través de trompa de Eustaquio (conducto que comunica la garganta con el oído medio), pasa al oído medio y se infecta.

Una secuencia de hechos muy frecuente es la siguiente: un niño se acatarra, presentando abundante mucosidad nasal, y al cabo de unos pocos días puede quejarse de dolor de oído.

¿Cómo se diagnostica?

La mayoría de las veces los pediatras lo podemos sospechar simplemente por la historia clínica: es muy típico que un niño que se encuentra muy acatarrado, al cabo de 2-3 días comience a quejarse de dolor de oídos. Suele ocurrir por la noche ya que en la posición de tumbado se facilita que el moco que está en la garganta pase al oído.

Normalmente los pediatras confirmaremos el diagnóstico al observar con el otoscopio el tímpano inflamado y abombado, ya que el oído medio estará lleno de moco.

¿Es grave la otitis?

Es muy raro que las otitis medias se compliquen. En los países desarrollados, hasta un 80% se resuelven espontáneamente, sin necesidad de tener que tomar un antibiótico.

¿Cómo? Entonces, ¿los antibióticos son útiles?

Los estudios más recientes demuestran que el porcentaje de curaciones es similar, tanto si se toma un antibiótico como si no. Aunque se ha visto que al tomar antibióticos mejora más rápidamente el dolor de oídos.

Entonces, ¿cuál es el mejor tratamiento?

1.- Si el niño padece un dolor de oídos moderado, que se alivia fácilmente: dar analgésicos habituales (paracetamol o ibuprofeno) y vigilar los 2-3 días siguientes si desaparecen los síntomas. Esto es lo más frecuente.

2-   Si el dolor de oídos no mejora con analgésicos habituales, la otitis lleva más de tres días, el niño se encuentra muy decaído o la otitis media es bilateral (de los dos oídos) o supurada (sale pus a través de conducto auditivo):  en este caso puede ser que desde el principio el pediatra decida poner antibióticos desde el principio. Pero no debemos olvidar que la parte más importante del tratamiento, al menos inicialmente, es aliviar las molestias con analgésicos.

¿Se puede bañar el niño si tiene una otitis?

Debido a que las otitis externas (otitis del verano) se producen los el baño, por el exceso de humedad, se tiende a pensar que con una otitis un niño no puede bañarse. Pero en el caso de las otitis medias sí pueden bañarse ya que con el baño se facilita, incluso, la expulsión del moco. En el caso de que haya supuración (eso implica que el tímpano está perforado) no conviene que se humedezca el oído ya que el agua podría entrar dentro del oído medio.

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¿Qué debes saber del Dalsy?

dalsy

Vaya por delante que con esta marca, como con nada relacionado con el blog, no me gano un duro. Hasta ahora lo único que me ha supuesto es tiempo (mucho) y dinero.

Hay que reconocer que el Ibuprofeno más conocido es el Dalsy, aunque cada vez van existiendo más presentaciones con diferentes sabores. (Junifen, Dolorac, Frenatermin, Pirexin, Ibuprofeno genérico, …). Esto nos facilita la vida a los padres ya que uno de los problemas más habituales es que los niños no se tomen un determinado medicamento por que no les guste el sabor, o peor aún, que lo vomiten al tomarlo. La solución para este segundo problema la podéis repasar en esta entrada.

El Dalsy (ibuprofeno) forma parte del día a día de cualquier padre con un niño menor de 3 años. Aun así muchas familias tienen muchas las dudas sobre este medicamento:

1- ¿Cuál es la dosis?

Es sencillo aunque hay que hacer algunos cálculos.

Comenzamos:

Por un lado tengo que decir que el ibuprofeno tiene varias propiedades: es antiinflamatorio (baja la inflamación), analgésico (quita el dolor) y antitérmico (baja la fiebre). Dependiendo del uso que le queramos dar la dosis puede ser variable pero, en general, la dosis que utilizamos los pediatras 5 mg/Kg/dosis si lo damos cada 6 horas.

Por otro lado debemos saber que existen jarabes con 2 concentraciones diferentes:

– El “normal”: en el envase, dependiendo de la marca aparecerá como “___ 20mg/ml” , “___ 100mg/5mlo “___ 2%

– El “concentrado”: en el envase, dependiendo de la marca aparecerá como “___ 40mg/ml” o “___ 4%”.

Hagamos un cálculo con el Dalsy “normal” (20mg/ml, 100 mg/5ml ó 2%).

Como cada ml del jarabe tiene 20 mg y la dosis utilizada es de 5 mg/kg, daremos 0,25 ml por cada kg del niño (que es lo mismo que dividir entre 4 el peso del niño). Es decir, un niño de 10 kg → 2,5 ml, un niño de 20 kg → 5 ml, …

Si le damos el Dalsy cada 8 horas podemos utilizar dosis un poco más altas. En este caso dividiremos el peso del niño entre 3 y nos dará los ml que debe tomar en cada dosis. Es decir, un niño de 10 kg → 3,3 ml, un niño de 15 kg → 5 ml, …

2- ¿Qué niños no pueden tomar ibuprofeno?

Tu hijo no debe tomar Dalsy si:

– Es menor de 3 meses (aunque los pediatras no solemos utilizarlo hasta los 6 meses).

– Es alérgico al ibuprofeno o a cualquiera de lo demás componentes de este medicamento: sacarosa, glicerol (E-422), sorbitol (E-420), caolin, agar-agar (E-406), ácido cítrico monohidrato, benzoato de sodio (E-211), parahidroxibenzoato de metilo (E- 218), parahidroxibenzoato de propilo (E-216), polisorbato 80, esencia de naranja, amarillo anaranjado S (E-110) (¡Oh, no! ¿este no era el colorante supertóxico del Dalsy? Más adelante lo aclaro)

– Si padece una enfermedad grave del hígado o los riñones.

– Si ha tenido una úlcera o hemorragia de estómago o de duodeno o ha sufrido una perforación del aparato digestivo.

– Si vomita sangre.

– Si presenta heces negras o una diarrea con sangre.

– Si padece trastornos hemorrágicos o de la coagulación sanguínea, o está tomando anticoagulantes.

– Si padece una insuficiencia cardíaca grave.

3- ¿Qué ha pasado con el colorante del Dalsy? ¿Es tóxico?

Hace varias semanas que se viralizó una noticia sobre la toxicidad del colorante amarillo anaranjado S (E-110) que contiene el jarabe Dalsy 20 mg/ml.

Finalmente ya tenemos comunicado oficial la la Agencia Española del Medicamento sobre este falso bulo (lo podéis leer pinchando aquí).

Resumiendo, para alcanzar dosis tóxicas de este colorante, un niño tendría que tomarse de una tacada varios botes del jarabe a la vez.

4- ¿Cómo tomar el Dalsy?

Los pacientes con molestias de estómago deben tomar el medicamento con leche o durante las comidas, es decir, si el paciente tiene dolor abdominal no se recomienda que lo tome con el estómago vacío.

Si tu hijo toma más Dalsy de lo que debe o ha ingerido accidentalmente el contenido del envase debes consultar inmediatamente a su médico o farmacéutico o al Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20), indicando el medicamento y la cantidad ingerida

5- ¿Dónde guardar el Dalsy?

– Por supuesto, como todo el botiquín de la casa, FUERA DEL ALCANCE DE LOS NIÑOS (hay que tener mucho cuidado con las intoxicaciones.

– No conservar a temperatura superior a 25ºC.

– No consumir tras la fecha de caducidad o 12 meses después de abrirlo.

Si piensas que esta información puede ayudar a otras familias a utilizar mejor el Ibuprofeno, compártela.

Dolores de crecimiento.

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“Doctor, mi niño de 4 años lleva varias noches despertándose con dolor en las pantorrillas, aunque no es capaz de decirme bien dónde le duele. Lo que más me desconcierta es que luego se despierta tan normal, y se lleva todo el día jugando, como si no le doliera nada”.

Esta historia es una situación muy frecuente y que genera mucha angustia y desconcierto entre los padres ya que los niños se quejan de un dolor de intensidad moderada, sin causa aparente y que posteriormente desaparece sin dejar molestias. Los padres llegan, a veces, a dudar de la veracidad de la queja de sus hijos.

Aclararé ciertas dudas:

¿Qué son los dolores de crecimiento?

Los médicos utilizamos ese término para referirnos a un cuadro benigno de dolor fundamentalmente en las piernas, típico de la infancia, sobre todo nocturno, que llega a despertar al niño del sueño.

¿Por qué se producen?

Como se producen en niños, en edad de crecer, clásicamente se le ha llamado “dolor de crecimiento” pero no existe ningún estudio que haya llegado a demostrar que sea debido a éste ya que no se localiza en las zonas de crecimiento del hueso ni coincide con los periodos de crecimiento más rápidos.
Estos dolores parecen ser más frecuentes en los días que el niño ha tenido una actividad muy intensa, es decir, que no ha parado de correr o saltar.

¿A quién afecta?

Afecta de igual modo a niños y niñas y, aunque pueden aparecer desde los 2 a los 12 años, lo más frecuente es entre los 4 y los 7 años. Alrededor del 20% de los niños de esta edad sufrirán este tipo de dolores.

¿Qué características tiene el dolor?

Generalmente se producen al final de la tarde o durante el sueño nocturno (aunque en ocasiones también se pueden producir durante la siesta).
Es de inicio brusco, y de intensidad moderada. Llega a despertar al niño del sueño.
Suelen durar de 15 a 30 minutos, aunque en ocasiones puede llegar a durar 2 horas.
A la mañana siguiente el niño se despierta sin ningún síntoma y realiza su actividad diaria con normalidad.
Normalmente no localizan una zona concreta de dolor, se quejan de las espinillas, de la parte delantera de los muslos o detrás de las rodillas. Suele afectar a ambas piernas y no duelen las articulaciones.
Estos episodios pueden repetirse de forma intermitente durante meses.

¿Hay que hacer alguna prueba para diagnosticarlo?

Normalmente NO. Suele ser suficiente con una buena historia clínica, buscando las características descritas anteriormente y una exploración física, que será normal.
En casos dudosos  puede ser útil hacer análisis de sangre o una radiografía para descartar otras causas.

¿Cómo se tratan?

La mayoría de las veces que recurrimos a “los masajitos” es más por dar cariño que por otra cosa. Pero en este tipo de dolores sí que suele ser muy eficaz hacer un masaje suave en la zona del dolor o incluso aplicar calor.

Si con estas medidas no cede, puede ser necesario administrar algún analgésico (paracetamol o ibuprofeno).

¿Cuándo debo consultar al pediatra?

Será necesario consultar al pediatra en caso de duda, es decir, cuando no se cumpla el patrón típico:
– el dolor continúa por la mañana.
el dolor se localiza en las articulaciones o en una sola pierna.
– el dolor es muy persistente o cada vez más frecuente.
– aparecen otros síntomas acompañantes como cojera, fiebre, manchas en la piel, cansancio excesivo, hinchazón o enrojecimiento de la zona.

Comparte esta información con otros padres si piensas que puedes ahorrarles un susto.

La fiebre

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La fiebre es, sin duda, el motivo de consulta más frecuente en las consultas de pediatría. Es, también, uno de los síntomas que más preocupan a los padres. Esto es así porque, como ya vimos en otro post, existen muchos falsos mitos respecto a la fiebre.

Aclararé ciertos aspectos:

¿Qué es la fiebre?

Es una reacción del cuerpo que consiste en elevar la temperatura del mismo, que nos proteje, generalmente debida a infecciones por virus o bacterias. Existen otras causas de fiebre pero son muy poco frecuentes.

¿Cuál es la temperatura corporal normal?

La temperatura corporal normal es variable de unas personas a otras, e incluso depende del momento de día. Normalmente por la tarde la temperatura corporal aumenta y por la noche suele bajar.

¿Cuando consideramos que existe fiebre?

En general, y esta respuesta sirve tanto para bebés como para adultos, consideramos que existe febrícula (“destemplanza”) cuando la temperatura corporal se encuentra entre 37,5ºC y 38ºC y fiebre cuando supera los 38ºC.

¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre?

La mayoría de los padres y/o cuidadores de un niño podrían detectar la fiebre sin llegar a tocar al niño, simplemente,  por los síntomas que suelen acompañar a ésta. La mayoría de los niños con fiebre disminuyen su grado de actividad, se les enrojecen las mejillas, los ojos se les ponen brillosos, aumentan las pulsaciones y las respiraciones,…
Pero el método objetivo de comprobar la temperatura y confirmar o descartar la fiebre es utilizar un termómetro.

¿Hay que tratar la fiebre?

El objetivo, en sí mismo, no es tratar la fiebre para bajar la temperatura corporal (puesto que eso hemos dicho que es un mecanismo defensa) sino mejorar el estado general del niño. De hecho, si el niño sigue con su actividad normal, jugando,… no hay por qué administrar ningún medicamento.

¿Cómo se trata la fiebre?

Antes de utilizar cualquier medicamento, lo primero es optimizar las medidas físicas, es decir, desabrigarlo un poco para que pierda calor, pero siempre buscando el confort del niño. Dentro de las medidas físicas podemos utilizar también un baño de agua templada (¡nunca fría!). NO se recomiendan las antiguamente utilizadas friegas con alcohol. También es importante mantenerlo bien hidratado, ofreciéndoles líquidos frecuentemente, para evitar la deshidratación.
Si el niño se encuentra muy incómodo, podemos utilizar algún medicamento para aliviar y mejorar su estado general. Los más utilizados son el ibuprofeno y el paracetamol.
Si el niño se encuentra plácidamente dormido, aunque tenga fiebre, no es necesario despertarlo para darle el antitérmico.

¿Es mejor alternar el ibuprofeno y el paracetamol?

No se ha demostrado ninguna ventaja al alternar dos antitérmicos diferentes y, sin embargo, puede favorecer los errores de dosificación y aumenta el riesgo de interacción con otros fármacos por lo que, en general, NO SE RECOMIENDA UTILIZAR DE FORMA ALTERNA EL PARACETAMOL Y EL IBUPROFENO.

¿Cuándo debo consultar al pediatra?

En general, y como siempre, el motivo de consulta al pediatra es suficiente con que los padres se encuentren angustiados o sientan que no controlan bien la situación.
Pero es conveniente consultar al pediatra si:
– la fiebre dura ya más de 48 horas o es alta (39,5-40ºC).
– el niño tiene “mala pinta”, le cuesta muco trabajo respirar o se encuentra excesivamente adormilado o irritable.
le aparece alguna erupción (“manchas”) en la piel.
– el bebé tiene menos de 3 meses debe ser valorado SIEMPRE por el pediatra.

Comparte esta información si piensas que puede ser útil para otros padres.

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Mi hijo tiene 40° de fiebre, ¿puede convulsionar?

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Esta es una de las grandes preocupaciones que presentan muchos padres cuando sus hijos tienen fiebre y que provoca que acudan muy angustiados a los servicios de urgencias.
Como otras veces, intentaré aclarar ciertas dudas.

En primer lugar, ¿qué es una convulsión febril?

Es un episodio que, coincidiendo con la subida de la fiebre, produce en el niño una pérdida de conciencia, acompañada de rigidez generalizada, revulsión ocular (ojos en blanco), cianosis peribucal (labios morados), sialorrea (babeo), trismus (mandíbula cerrada muy fuertemente), respiración muy ruidosa o dificultosa y sacudidas de los brazos y las piernas. A veces puede existir relajación de esfínteres (se hace pipí o caca).
Suele durar pocos minutos (aunque se hagan eternos) y posteriormente el niño suele quedar confuso o muy adormilado.

¿Por qué se produce?

La causa no está clara, pero suele haber antecedentes familiares.

Pero, ¿es muy frecuente?

Son relativamente frecuentes. Aproximadamente entre el 3-5% de los niños presentarán un episodio de convulsión febril. Son más frecuentes en los niños de entre 6 meses y 5 años (de hecho, cuando se producen a esta edad y con las características descritas anteriormente los médicos las llamamos convulsiones febriles típicas).

¿Le dejará alguna secuela?

El mayor peligro de una convulsión es la falta de oxígeno al cerebro, y puesto que hemos dicho que las convulsiones febriles suelen durar pocos minutos, NO suelen dejar ninguna secuela.

¿Se puede repetir?

La mayoría de las veces las convulsiones febriles NO repite. Aunque un 20-30% puede tener, al menos, otra convulsión. Cuando repite es más frecuente que lo haga en las primeras horas tras la convulsión, si hay antecedentes familiares o cuando el niño es más pequeño.

¿Se puede prevenir?

NO. Sólo en circunstancias especiales se utilizarán tratamientos preventivos (no parecen estar justificados).
La fiebre se debe tratar igual que en los niños que nunca han sufrido convulsiones febriles, con medidas físicas (desabrigar al niño, …) o farmacológicas (paracetamol o ibuprofeno) para aliviar el malestar.

Si mi hijo convulsiona, ¿qué debo hacer?

Aunque no sea fácil, es fundamental mantener la calma y de esa manera será más fácil llevar a cabo las siguientes recomendaciones:
Tumbar al niño de lado, sobre un costado (para facilitar la respiración) y mantenerlo lejos de objetos con los que pueda golpearse.
Mirar el tiempo que dura la convulsión (¡seguro que es menos del que se piensa!).
– No es necesario realizar el boca-boca, ni se deben meter los dedos en la boca (¡no se “tragará” la lengua!), ni sujetar al niño para frenar las sacudidas.

¿Cómo se trata?

Casi todas las convulsiones febriles ceden por sí solas en pocos minutos. Una vez que el niño se haya cedido, puede tomar algún antitérmico para bajar la fiebre
Los padres de niños con convulsiones febriles repetidas pueden sentirse más tranquilos si disponen de medicación (diazepam) para administrar por vía rectal cuando se produce la convulsión.

¿Debo acudir a un centro sanitario?

Conviene acudir al centro sanitario más cercano para que el niño sea valorado por un médico que confirme el diagnóstico.
También debemos acudir a un centro sanitario si se repite la convulsión, si la convulsión dura mucho tiempo (más de 15 minutos), si el niño se encuentra muy adormilado o se queja de dolor de cabeza intenso y vomita.

Al acudir al médico, ¿deben hacer alguna prueba?

El diagnóstico se hace  a partir del relato que hacen los padres (que suelen estar tremendamente angustiados). NO hace falta ninguna prueba para confirmarlo.
En los pocos casos en los que las convulsiones se repiten con frecuencia, son muy prolongadas (más de 15 minutos) o no son de los tipos que describimos al principio, el pediatra puede solicitar alguna prueba o remitir al neurólogo.

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