Lactancia en tándem.

“Doctor, ¿qué hago ahora con la lactancia? Me acabo de enterar de que estoy embarazada, vengo ahora mismo del ginecólogo y me ha dicho que deje el pecho. ¿Usted qué me dice?”

Pues yo lo que le digo, en primer lugar, es: “¡¡¡Enhorabuena!!!”

Con respecto a las dudas sobre cómo mantener la lactancia en el embarazo lo explico a continuación.

A pesar de que las hormonas liberadas en la lactancia inhiben la liberación de las hormonas de la ovulación, a modo de “anticonceptivo” natural, puede ocurrir que una madre se quede nuevamente embarazada durante su lactancia y las dudas y miedos no tardan en surgir. Si la lactancia materna en sí misma encierra un montón de falsos mitos como ya he contado en otras ocasiones (podéis leerlos pinchando aquí), más aún cuando ocurre en «circunstancias especiales».

¿Qué es la lactancia en tándem?

Se llama lactancia en tándem cuando una madre que está amamantando, vuelve a quedarse embarazada, decide seguir dando el pecho durante todo el embarazo y, una vez nacido el pequeño, amamanta a los dos.

Es una situación que en ocasiones es difícil de mantener porque a las dudas que le surgen a las madres por “tener que mantener a dos” hay que sumar el desánimo y rechazo que, en general, transmiten la mayoría de los profesionales sanitarios ante esta estrategia de alimentación. Afortunadamente se ha visto en algunos estudios recientes que cada vez son menos los sanitarios que desaconsejan abandonar la lactancia durante el embarazo, aunque este porcentaje sigo siendo alto.

¿Por qué en la consulta de ginecología me han dicho que “dejara el pecho” al diagnosticarme el embarazo?

Al mamar se libera oxitocina, que es una hormona que puede producir contracciones uterinas.  De hecho, se ha visto en algunos estudios que más de la mitad de mujeres tenían contracciones mientras amamantaban pero que cedían espontáneamente cuando el niño soltaba el pecho. En ese mismo estudio se constató que no había diferencia en cuanto a la duración de los embarazos comparando embarazo sin lactancia con embarazo con lactancia materna. Aun así, por prudencia en algunas situaciones especiales (embarazos múltiples, antecedentes de abortos o partos prematuros), sí puede ser aconsejable abandonar la lactancia por el riesgo de la pérdida del embarazo.

Doctor, ¿es cierto que muchos niños dejan el pecho cuando su madre se queda embarazada?

Es cierto que aun cuando la madre se “empeñe” mantener la lactancia en tándem se ha visto que en más de la mitad de los casos son los propios niños los que deciden destetarse de manera natural.

Antes se pensaba que lo dejaban por el cambio de sabor pero hoy día se sabe que es debido a la caída de la producción de leche.

Pero un si recién nacido necesita calostro, ¿qué tipo de leche tendré tras dar a luz, calostro o leche madura?

Por todos los cambios hormonales que ocurren alrededor del parto la leche madura pasará nuevamente a ser calostro. “La naturaleza protege al más débil”. Es decir, el recién nacido tendrá u calostro disponible desde el minuto cero.

La subida de la leche se producirá de igual forma con la ventaja de que además el hijo mayor puede ayudar a descongestionar los pechos en el caso de ser molesta la congestión mamaria.

¿Tendré suficiente leche para los dos? ¿El mayor no le robará la leche al pequeño?

Con la lactancia en tándem siempre parece haber leche materna de sobre, de hecho, la pérdida de peso fisiológica de los primeros días es menor en los casos con lactancia en tándem. Y las crisis de lactancia también son menos llamativas en estos casos.

¿Puede ser el pecho una vía de contagio para el recién nacido?

La lactancia en tándem no favorece el contagio de enfermedades entre hermanos. Para llevarla. acabo sólo se requiere el mantenimiento de las medidas habituales de higiene. Sólo si el lactante mayor presenta una lesión por herpes (labial o en otra localización), no debe ser amamantado, para evitar el contagio del recién nacido.

¿Cómo me organizo? ¿Quién debe mamar primero?

La madre tendrá que organizar las tomas entre ambos hijos. Los primeros días de calostro son clave para el recién nacido y la producción del mismo tiene un límite, por lo que el recién nacido debe ser amamantado en primer lugar.

 

Comparte esta información si piensas que puede ser útil a alguna familia que se encuentre en estas circunstancias.

¿Las mujeres y los hombres son iguales?

A la pregunta del título: Pues claro que no, afortunadamente. Eso sí deberíamos ser iguales en derechos, en oportunidades, …

Ahora que ya han pasado unos días desde el pasado 8 de marzo me gustaría señalar que , independientemente de cómo pueda utilizar o no desde el punto de vista político el tema de la huelga de las mujeres, lo cierto es que el “ambiente” creado demuestra que después de muchísimos años de una sociedad patriarcal y machista parece que la cosa, por fin, comienza a tomar visos de igualdad. O al menos el primer paso, la sociedad mayoritariamente comienza a tomar conciencia de la necesidad de esta igualdad.

Pero creo que luchar por disminuir la brecha salarial, por acabar con el acoso sexual en el ámbito laboral, por romper el techo de cristal que existe en la mayoría de los sectores, por acabar con la inestabilidad laboral y con el reparto desigual de las tareas de cuidado familiar,… es como frustrarse porque los olmos den peras. ¡claro que los olmos no dan peras! Si siembras un manzano lo normal es que recojas manzanas. Si quieres recoger melocotones lo mejor es sembrar melocotoneros.

Por tanto, si quieres que tu hija o hijo no sea machista no la eduques en un ambiente machista. Si lo haces, después que no te sorprendas que tu hija es machista.

Me explico.

Todas esas desigualdades son el fruto de la educación y la educación empieza en cada casa, en cada hogar. El problema es que los micromachismos están tan presentes en nuestra sociedad que no los notamos. Hasta las feministas más recalcitrantes tiene en su subsconsciente una parte machista que mamaron o más bien que la sociedad les hizo mamar. Y eso es lo que debemos cambiar. Afortunadamente, cada vez son menos.

Pero no puedo dejar de decir que como siempre nos apuntamos a algunas modas simplemente por eso, porque son moda. Conozco a muchas mujeres confesas feministas que se quejan amargamente de lo machista que es esta sociedad mientras llevan a sus hijas a un colegio “de niñas”. O en su intento de defender su libertad se apunta a reuniones de mujeres donde la presencia de un hombre sería recibida como un zorro en un gallinero. ¿Dónde esta ahí la diferencia con el machismo?

Insisto una vez más, como en otras muchas entradas, no pretendo ser pastor espiritual de ninguna familia ni un líder de tendencias sociales. Allá cada familia con lo que hace, con lo que dice y con lo que piensa. Y allá cada uno con la coherencia entre lo que hace, dice y piensa. Pero sí advierto una cosa, está demostrado que uno es más feliz cuanta más coherente es en su vida con lo que hace, con lo que dice y con lo que piensa.

Conviene aclarar, también, que no podemos pretender que los hombres y las mujeres sean iguales. Habríamos acabado con la esencia de la especie humana.

La igualdad es a igualdad de condiciones igualdad de derechos, pero los hombres no son iguales a las mujeres

Creo también que el feminismo radical que intenta imponer “la supremacía” de la mujer destruye a la propia mujer. Lo iguala al más atroz de los machismos.

Pero creo que el verdadero problema es que, como sociedad, no hemos sabido integrar la incorporación de la mujer al trabajo y la maternidad. Todo lo demás creo que es secundario. Para mi lo más llamativo es lo siguiente: El mayor enemigo de las mujeres son las propias mujeres. No he visto a una madre ser más criticada que por otra madre.

Una última cosa: Mientras ser madre se siga viendo o viviendo como una carga nada habremos avanzado como sociedad.

Querido hijo José, queridas hijas Victoria y María, ojalá nunca entandáis porqué papá escribía sobre el machismo y el feminismo si eso ya lo tenéis más que superado. Ojalá os parezca cosas de “trogloditas”.

«Manolete, si no sabes torear pa que te metes”

“Doctor estoy hecha un lío. Yo siento que mi bebé sigue necesitando mi pecho. Me lo pide frecuentemente. Él mama y se queda tranquilo. Yo siento que se sacia, pero como no paran de decirme que eso ya es por vicio… que ya no le alimenta nada, que lo único que quiere es tener la teta de chupete y que mi leche es aguachilrri…

Para colmo ayer fui a mi médico y me dijo que si estaba dando el pecho no podía recetarme nada para mis dolores de cabeza.”

 

No voy a entrar a juzgar hoy los “consejos” de muchas de las personas que nos rodean y que supuestamente son los que nos ayudan en la crianza. Hoy me centraré en un grupo especialmente influyente: los sanitarios y más concretamente, los médicos.

Ya he hablado en otras ocasiones de la “fuerza “ que pueden tener ciertos mensajes dichos por médicos. Para mucha gente son “palabra de dios”.

Yendo al tema de la lactancia he de decir que durante la carrera de medicina la formación sobre lactancia materna es muy escasa (por no decir nula). Y podría decir casi lo mismo para la especialidad de pediatría. Durante la especialización de pediatría los futuros pediatras aprendemos mucho sobre diagnóstico y tratamiento de todo tipo de enfermedades pediátricas, muchas de ellas muy infrecuentes, pero la formación en lactancia materna, en general, brilla por su ausencia salvo que te cruces, de casualidad, con algún maestro (casi siempre, maestra) que “controle” el tema.

Es por eso que la mayoría de las opiniones, incluso de los médicos, respecto a la lactancia materna no difiere demasiado a la de la vecina del quinto.

Eso hace que no haya ni un solo día que en la consulta me encuentre que alguna madre haya abandonado su lactancia por “consejo médico”.

Frases de mi día a día:

“Me ha dicho mi médico que si tomo antibióticos no puedo dar el pecho.”

“Le quité el pecho porque como estuve tomando paracetamol para un dolor de cabeza…”

Desde aquí quiero hoy lanzar un mensaje sencillo:

“Manolete, si no sabes torear pa que te metes”

Pues eso, que no aconsejemos sobre lo que no conocemos.

Invitad a las madres que están dando el pecho a asesorarse sobre qué cosas se pueden hacer mientras se da el pecho (que son prácticamente todas) y qué cosas no se pueden hacer (que son prácticamente ninguna).

No quiero ahora entrar en la polémica de si es mejor dar el pecho o bibi (para eso ya escribí este post), sólo quiero insistir en la pena que me da que una mamá llegue frustrada porque le han cortado su lactancia por un mal consejo.

Si fue la propia madre la que libremente decidió dejar la lactancia, ahí debemos también saber apoyar. “Ánimo, la maternidad es más que la lactancia. Si la lactancia estaba interfiriendo en el disfrute pleno de la maternidad está justificado el abandono de la misma”

Nada de culpa. Mejor la botella siempre medio llena. Es mejor sentirse orgullosa del tiempo que le diste que culpable por el tiempo que no le diste.

En cualquier caso os invito a todas las madres que tengáis dudas sobre qué medicamentos se pueden o no pueden tomar dando el pecho a consultarlo en la página de total fiabilidad www.e-lactancia.org.