¡¡¡Mi niño NO COME!!!

niño no come

Si no es el propio motivo de consulta, es raro, que unos padres (no digo nada si es la abuela la que lo trae o acompaña) con un niño de más de 2 añitos suelten en algún momento durante la consulta “Doctor, y además… ¡¡¡NO COME NADA!!!

Este tema, quizás, es el que más desespera a los padres. Repiten una y otra vez “estamos desesperados, todos los días hay que montar el circo para que coma…”, “ y pesa lo mismo que hace dos meses…”. Suplican, casi de rodillas, “¿no le va a mandar nada para las ganas de comer…?”

Aclararé algunas cosas. Seamos objetivos:

Un niño que nace de 3,5 kg pesará en torno a 7 kg a los 4 meses, alrededor de 10 kg al año y alrededor de 13 kg a los 2 años. Es decir, duplica su peso en 4 meses, triplica su peso en un año y cuadriplica su peso en 2 años. Vemos, por tanto, que la velocidad de crecimiento va disminuyendo con la edad, aun siendo muy alta en los primeros meses-años de la vida. A partir de los 2 años, y hasta el “estirón puberal” el niño irá aumentando, si está sanito, aprox 1,5-2 kg al año. El problema es que los padres “se acostumbran” a que el niño crezca muy rápido en los primeros meses y después les cuesta entender que paren. Si hacéis unos cálculos sencillos, veréis que un niño que pesara 3,5 kg al nacimiento y mantuviese la velocidad de crecimiento de los 4 primeros meses a los 2 años pesaría 28 kg. Así sí veréis que es una barbaridad, ¿verdad?

Coincidiendo con este descenso de la velocidad a la que se aumenta de peso aparece un interés creciente por el mundo que le rodea. Podríamos decir que a partir de los 14-15 meses están mucho más interesados por descubrir el mundo que por comer (tienen un año entero para aumentar 1Kg).

Siempre os repito en la consulta que a partir del primer año sabréis si vuestro hijo está sano por cuánto y cómo juega, NO por cuánto come.

Algunas madres (aquí sí tengo que decir que casi siempre son las madres) replican rápido “pues el hijo de mi vecina, que nació dos semanas antes que el mío, no para de comer, se lo come todo, …”. Para esto también hay un ejemplo fácil de entender: sabéis que hay adultos que pueden comer lo que les de la gana y no engordan (¡¡qué envidia!!) y otros como se pasen lo más mínimo de la raya les cuesta después muchas horas de gimnasio. En fín, que también “la genética y el metabolismo” influyen.

Recordad: ¡¡Lo importante es tener un niño sanito, no gordito!!

Debemos saber que:

  • Es bueno establecer rutinas diarias en cuanto a horarios y normas sencillas en la mesa. Pasado el tiempo que estimemos necesario para una comida se recogerá la mesa sin conflictos ni reproches.

  • El niño come por instinto, comerá la cantidad necesaria. Es él el que decide la cantidad. Lo que sí es misión de los adultos, como ya hemos visto en este otro post, es ofrecer le una dieta saludable

  • Es bueno dejar a los niños que manipulen ellos los cubiertos, y coman solos, aunque se manchen.

  • Los niños aprenden imitando así que es bueno, si es posible, que la comida sea en compañía de los adultos. Debe ser un momento de reunión familiar, no de “conflicto familiar”.

Debemos evitar:

  • Hacerles comer a la fuerza, con castigos o amenzazas.

  • Correr detrás de ellos con la cuchara por toda la casa.

  • Distraer con películas o videojuegos durante la comida. Se trata de hacer del momento de la comida un memento agradable consciente no de camuflares la comida mientras se distraen.

  • Abusar de los lácteos como sustituto.

  • Premiar con chuches. La comida no debe ser premio ni castigo.

Comparte esta información y contribuirás a la tranquilidad de muchos padres.